Un equipo internacional de científicos halló en el Rift de Afar, Etiopía, lo que podría constituir la evidencia más antigua de cremación humana hasta la fecha. El descubrimiento, registrado en el miembro Halibee de la Formación Dawaitoli, sugiere que los primeros Homo sapiens ya realizaban prácticas mortuorias complejas hace 100.000 años, una fecha que supera por mucho el registro histórico que se tenía sobre esta actividad.Hasta el momento, las pruebas más remotas de incineración en África se vinculaban a comunidades de pastores con apenas 3300 años de antigüedad, mientras que a nivel global, los restos calcinados más lejanos en el tiempo se situaban en el lago Mungo, Australia, hace unos 40.000 años. El yacimiento, reconocido como uno de los sitios al aire libre mejor conservados de la Edad de Piedra Media, permitió a los investigadores analizar fósiles humanos que presentan marcas de exposición a altas temperaturas.La evolución del Homo sapiens no deja de sorprender a los investigadoresFacebook - Chriss BennetFerhat Kaya, investigador de la Academia de Finlandia en la Universidad de Oulu, destacó la importancia de este hallazgo al señalar: “Esta investigación nos ayuda a construir una comprensión integral de cómo los primeros Homo sapiens interactuaban con su entorno”. Según el equipo científico, la alta integridad del registro arqueológico, donde los artefactos y fósiles permanecieron inalterados en el suelo sin desplazamientos geológicos significativos, ofrece una precisión excepcional para reconstruir el comportamiento humano en períodos tan distantes.No obstante, la interpretación de estos restos óseos añade una capa de complejidad analítica, ya que además de los signos de combustión, los huesos hallados presentan marcas de mordeduras de depredadores y evidencias de un enterramiento súbito. Esta combinación de factores en un mismo nivel estratigráfico obliga a los expertos a cuestionar las circunstancias exactas que rodearon la muerte y el tratamiento posterior de estos individuos.En la actualidad, luego de la cremación se suele esparcir las cenizas en un lugar representativo del fallecidoFreepik - FreepikEl estudio, publicado recientemente en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences por un equipo liderado por expertos como Yonas Beyene y Tim White, subraya que la vida de estos humanos estaba profundamente marcada por los ciclos hidrológicos locales. El análisis de miles de herramientas de piedra revela que los grupos regresaban de forma recurrente a las llanuras de inundación del antiguo río Awash, un factor que, según Kaya, fue más determinante para su supervivencia que las fluctuaciones climáticas a escala global.La investigación no solo aporta datos sobre los ritos funerarios, sino que también ofrece un panorama detallado de la movilidad y capacidad adaptativa de estas poblaciones tempranas. La recuperación de piezas de obsidiana, un vidrio volcánico que no es nativo de la zona inmediata, demuestra que los Homo sapiens de hace 100.000 años ya poseían un comportamiento complejo, desplazándose a grandes distancias para transportar materias primas de alta calidad.El Rift de Afar en Etiopía brindó mucha información desconocida sobre los Homo sapiensUniversidad de AucklandEste registro se complementa con el estudio de más de 3000 fósiles de animales encontrados en el mismo contexto, donde se incluyen monos, roedores y mamíferos de mayor tamaño, que ayudaron a los científicos a mapear la biodiversidad del ecosistema del Rift de África Oriental durante el Pleistoceno tardío. A diferencia de los depósitos en cuevas, que suelen ofrecer una visión limitada o sesgada de las actividades humanas prehistóricas, la excepcional preservación de este yacimiento al aire libre permite establecer secuencias de comportamiento con un detalle inusual.Los científicos sostienen que la integración de los datos geológicos, paleontológicos y arqueológicos obtenidos en Halibee es fundamental para comprender la evolución de nuestra especie antes de la gran expansión hacia Eurasia. Este hallazgo no solo desafía la cronología establecida sobre las capacidades cognitivas y rituales del Homo sapiens, sino que también revalúa el papel de la estabilidad del entorno local en el desarrollo de las culturas paleolíticas tempranas.