Maricel ChavarríaBarcelona 10/07/2026 00:05 Actualizado a 10/07/2026 00:17 Falstaff tiene razón: somos todos unos burlones. Ya desde que nacemos, lo que nos encanta es reírnos del prójimo. Pero es que el personaje lo tiene todo para que el mundo haga de él un mal chiste. Es panzudo, viejo y poco agraciado, pero tan vital que no hay lugar en él para el sentido del ridículo.Ayer el Liceu estrenó este último título de Verdi sobre un patán que pretende enamorar a un par de burguesas para desplumar a sus maridos. Eso sí, servido con un uso de la ironía que no cae en la caricatura sino que expone el problema de Falstaff: esa imperfección inconsciente en la que cada cual puede sentirse reflejado.Pons fue agasajado con el público en pie en ese final de etapa tras 14 años al frente de la orquesta del LiceuUn hermoso montaje de Laurent Pélly cuya escenografía e iluminación teatral e ilusionista hace cómplice al público de la farsa shakespeariana Las alegres comadres de Windsor en la que se basa esta ópera es uno de los puntos fuertes de la producción. Ya desde el contraste inicial con la estrecha cafetería –la posada de la Jarrretera que está tomada de Shakespeare– pasando por la comunidad de vecinos o el bosque de las hadas en el que transcurre la mascarada con la que en el tercer acto todos buscan ridiculizar a Falstaff.Serena Sáenz, que debutaba Nannetta, en la escena en que su padre y sus adláteres la pillan infraganti con su novio Fenton (Santiago Ballerini).A. BofillEl barítono Luca Salsi defendió el papel con autoridad escénica, colores vocales neutros y fraseo verdiano. Y se llevó la gran ovación en los siete minutos de aplausos finales: había hecho sentir desde el escenario que todo el mundo puede acabar siendo en un momento dado un torpe Don Giovanni pasado de vueltas. Todo ello en un gran madrigal que es esta ópera: todas las voces son claves.La escenografía de la taberna de la Jarretera se desparrama con un muy logrado efecto teatral en este montaje de Laurent PéllyA. BofillLucas Meachem se come el escenario en la piel de un Ford celoso, un burgués que se ve multiplicado por un sinfín de cantantes del coro con su mismo look, mientras su esposa Alice, papel que debuta la soprano alemana Carolina López Moreno (de padre boliviano y madre albanesa), es una comadre sexy de afinación impecable pero que podría brillar más.En cambio, fue muy celebrada Daniela Barcellona como la Sra. Qucikly. Y también Serena Sáenz en su debut como Nannetta, la hija de los Ford que representa la inocencia y el amor verdadero frente a un mundo de adultos dominado por la vanidad, las intrigas y los celos. Cuando al final aparece disfrazada de Reina de las Hadas y canta “Sul fil d’un soffio etesio” introduce ese momento de pureza y magia que contrasta con la farsa. Y con su ingenio, burla los planes de sus padres y consiguen casarse con su amado joven.Los solistas forman un gran madrigal en esta ópera de Verdi: aquí en la comunidad de vecinosA. BofillEl maestro Josep Pons, que no aplicó la máxima del menos es más y pecó en ocasiones de volumen orquestal excesivo y de una lectura rítmica que por momentos se olvidaba de los cantantes, fue agasajado en ese final de etapa tras 14 años al frente de la orquesta con una standing ovation.Lee tambiénEl reclamo del Liceu de poner de repente las entradas de Falstaff a 50 euros –una rebaja que sin duda ha de indignar al abonado, que las ha pagado más caras y con antelación– quiere disfrazar de fin de fiesta y de despedida popular de Pons lo que en realidad es un colofón de temporada demasiado caluroso, algo tardío y con mucha competencia en la cartelera barcelonesa para un Verdi poco mainstream. Pero la producción no merece ser vendida como un saldo –una oferta hasta el domingo 12–, por mucho que el aforo medio de las ocho funciones no alcance el 70% de ocupación. El de anoche era del 84%. ¡Viva Verdi!Es redactora de La Vanguardia desde 1989, responsable en los últimos años de las áreas de ópera, danza y música clásica para la sección de Cultura. Anteriormente se especializó en temas de igualdad entre sexos y solidaridad. Ha publicado series sobre la prostitución y la evolución de las costumbres sexuales. Nacida en 1967 en Tortosa, en la comarca del Baix Ebre, es licenciada en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona y en fotoperiodismo por el International Center of Photography de Nueva York