Rocío Marengo y Eduardo Fort comparten un espacio que refleja una planificación detallada y una estética que combina simplicidad con rusticidad. La habitación se organiza en torno a una paleta clara y materiales naturales, donde la luz cumple un papel central y cada elemento se integra de manera funcional. El diseño se sostiene en una propuesta que prioriza coherencia y equilibrio, con detalles que acompañan la vida cotidiana de la pareja.
La habitación tendencia de Rocío Marengo y Eduardo Fort que destaca el estilo minimalista
La habitación principal de Rocío Marengo y Eduardo Fort se presenta como un espacio donde conviven el minimalismo, la rusticidad y la luminosidad. La cama, amplia y vestida con sábanas de lino blanco, se convierte en el centro de la escena, acompañada por almohadas en tonos beige y marrón que aportan contraste. A los pies, una manta de punto grueso y cojines de arpillera refuerzan la estética rústica, mientras que las grandes ventanas permiten que la luz natural sea protagonista.
Rocío Marengo y Eduardo Fort
Por la noche, el ambiente se ilumina con dos lámparas de estilo nórdico con pantallas de mimbre, generando un ambiente cálido. El arte también tiene un lugar destacado; sobre la cama se ubica una obra abstracta enmarcada en madera clara, que armoniza con la paleta neutra del espacio. A los pies, un banco de madera rústica aporta funcionalidad y refuerza la identidad del diseño. Cada detalle contribuye a una atmósfera pensada para el descanso y la calma.






