Durante generaciones, una serie de extraños grabados en las paredes de iglesias, granjas y viviendas medievales a lo largo de Inglaterra alimentó la imaginación de historiadores y fanáticos del esoterismo. Estas figuras geométricas, conocidas popularmente como "ruedas de margaritas" o hexafolios, eran catalogadas de forma casi unánime como "marcas de brujas", amuletos tallados en la roca para proteger los hogares del demonio y las malas energías. Sin embargo, la ciencia y la historia de la arquitectura acaban de derribar el mito para ofrecer una explicación mucho más terrenal y práctica. La historia viva de las mujeres que pusieron el cuerpo en el Cordobazo Jennifer Alexander, profesora de historia de la arquitectura en la Universidad de Warwick y autora del especialista libro Stonemasons' Marks (Marcas de canteros), fue la encargada de ponerle un freno a las teorías místicas. De acuerdo con su investigación, estos grabados no tienen ninguna relación con la brujería ni con rituales de protección, sino que se trata simplemente de garabatos, bocetos y ejercicios prácticos dejados en los muros por los propios canteros y albañiles que construían los edificios.
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