El Tribunal Supremo deberá resolver, una vez más, un nombramiento elegido en el seno de la Fiscalía. La fiscal Almudena Lastra, que fue durante cinco años fiscal superior de Madrid, ha recurrido ante la Sala de lo Contencioso-Administrativo la designación de Isabel Martín, actual jefa del ministerio público en la comunidad, según apuntan fuentes jurídicas a EL PAÍS. La fiscal general del Estado, Teresa Peramato, decidió el pasado mes de abril no renovar a Lastra en el cargo, algo que una parte de la carrera entendió como una represalia al hecho de que Lastra hubiera declarado en el juicio contra el exfiscal general Álvaro García Ortiz y su testimonio sirviera para apuntalar la acusación por un delito de revelación de secretos. Este nuevo recurso devuelve el foco a una Fiscalía dividida desde antes, incluso, del inicio del proceso contra García Ortiz. Este jueves, al límite del plazo establecido por la ley, Almudena Lastra presentaba su recurso en la Sala Tercera del alto tribunal. El escrito, cuentan las mencionadas fuentes jurídicas, se dirige contra el Real Decreto de nombramiento de la fiscal superior Isabel Martín y anuncia que se interpondrá la demanda, con toda la argumentación, una vez la administración aporte el expediente, que será, dicen estas voces, a partir de septiembre. Lastra se había presentado a la renovación de su cargo y en liza solo competía Isabel Martín, fiscal que provenía de la Secretaría Técnica (unidad de confianza del fiscal general del Estado). Precisamente, el hecho de que la otra candidata fuera del núcleo de Peramato —anteriormente había estado con María José Segarra, Dolores Delgado y García Ortiz— provocó que muchos fiscales de Madrid dieran por sentado que iba a haber un relevo en la jefatura. Algunos de los consultados entonces defendían que se trataba de una consecuencia directa a la postura de Lastra durante el procedimiento contra García Ortiz. La entonces fiscal superior declaró tanto en la fase de instrucción como durante el juicio y sostuvo que en una llamada con García Ortiz, la mañana del día que se produjo la filtración sobre la causa del novio de Isabel Díaz Ayuso, ella le interpeló preguntándole por qué había filtrado un correo del procedimiento. “Eso ahora no importa”, aseguró Lastra sobre la respuesta del exfiscal general del Estado. “Se me clavó en el alma”, relató. La sentencia condenatoria se apoyó en su versión y señalaba que ella fue “fiel a su superior” y le alertó de lo que estaba ocurriendo. Sin embargo, otras fuentes fiscales vieron una grave deslealtad el hecho de que ella ese día no cogiera las sucesivas llamadas telefónicas de García Ortiz cuando desde el ministerio público trataban de publicar una nota de prensa para desmontar un bulo que había puesto en circulación el jefe de gabinete de Ayuso, Miguel Ángel Rodríguez. El que fuera mano derecha de García Ortiz, de hecho, el fiscal Diego Villafañe declaró en el juicio que Lastra tenía “animadversión” hacia el equipo que estaba en ese momento en Fortuny (sede de la Fiscalía General). Lo cierto es que Lastra formó parte de la Unión Progresista de Fiscales (UPF), asociación a la que pertenecen tanto García Ortiz como Villafañe, y pasó un tiempo de su carrera en el equipo inicial de Dolores Delgado. Pero ya entonces se produjeron roces con la gestión de la otrora jefa de la Fiscalía y buscaron como salida para ella la jefatura madrileña. “No es un tema de ideología. Son guerras internas”, afirma una fiscal de Sala, la más alta categoría de la carrera fiscal. En el Consejo Fiscal del pasado 30 de abril, Lastra obtuvo la mayoría de votos (los seis vocales de la Asociación de Fiscales —la conservadora y mayoritaria de la carrera— y la vocal de la Asociación Profesional e Independiente de Fiscales), pero el sufragio no es vinculante. Las normas que rigen la Fiscalía otorgan toda la potestad al fiscal general del Estado para que designe cualquier cargo en la cúpula del Ministerio Público de forma discrecional. En este caso, Peramato defendió la valía de Isabel Martín, que llegó a ejercer como jefa de Melilla en 2015, destacando “alto nivel de competencia técnica, rigor profesional y su acreditada capacidad para afrontar responsabilidades”.El Centro Riojano de Madrid acogió unos días después una comida de despedida para Lastra, a la que asistieron pesos pesados de distintos órganos judiciales. Ella, que se ha presentado a distintos puestos para ascender al máximo escalafón y nunca ha sido ascendida, volvió entonces a ser una fiscal rasa, una fiscal más a las órdenes de Martín. En la toma de posesión de esta última, en la sede del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, el entonces presidente del tribunal, Celso Rodríguez, alabó la labor de Lastra y leyó, incluso, el artículo de la norma que obliga a un testigo a decir la verdad en un juicio, algo que, según fuentes presentes, provocó un silencio entre los asistentes y una suerte de respuesta de Peramato que elogió, a su vez, a Isabel Martín. Ahora, la Sala de lo Contencioso tendrá que resolver si la designación de Martín, cuya posición en el escalafón está 800 puestos por debajo que Lastra, se ajustó a los criterios marcados por la norma.