Matthieu Blazy presenta su segunda colección para Chanel Haute Couture y confirma aquello que la temporada pasada apenas insinuaba: su proyecto para la maison no busca simplemente revisar el archivo, sino reinventar su lenguaje. El resultado es una colección que habla de orígenes, de semillas plantadas sin saber todavía qué crecerá, y que en ese gesto de incertidumbre encuentra, paradójicamente, su mayor fortaleza.

Hay colecciones que nacen de un archivo y colecciones que nacen de un libro. La nueva Haute Couture de Chanel, presentada en el Grand Palais, pertenece a la segunda categoría.

El punto de partida es un objeto real, cargado de historia biográfica: un ejemplar de Les Fées, Contes des Contes, de Charles Perrault, encontrado en la biblioteca personal de Gabrielle Chanel. A partir de ese volumen y de su imaginario, Blazy construye un universo visual en el que el cuento de hadas no funciona como decoración, sino como estructura profunda del pensamiento creativo.

El título elegido, “Gaby and the Beanstalk”, es ya un gesto preciso y deliberado. Rebautizar a Coco con el diminutivo de infancia, Gaby, significa devolverle una dimensión humana, prelegendaria: la de una niña que planta una semilla verde —como muestra la animación de apertura del desfile— sin saber todavía en qué se convertirá. El cuento como origen, no como nostalgia. La semilla como impulso creativo.