En la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción de Valladolid se celebró este miércoles el último y emotivo adiós al bodeguero Iván Sanz, su mujer Irene Garijo y sus dos hijos mayores, Irene y Luis Álvaro, en un acto en el que se han reunido centenares de personas unidas en el dolor por la tragedia.Sigue recuperándose Carlota, la única superviviente del trágico accidente, que tras ser operada de urgencia en el Hospital Universitario de Burgos por las graves heridas sufridas, se encuentra fuera de peligro. La menor tiene 9 años.El accidente se produjo el pasado domingo en la A-67, en el kilómetro 83, a la altura de Herrera de Pisuerga (Palencia), cuando la familia circulaba de regreso a Valladolid tras pasar unos días en Cantabria. El turismo en el que viajaban se salió de la calzada y dio varias vueltas de campana, sin verse implicados otros vehículos.Entre la conmoción por el accidente y el último adiós a la familia del empresario, han sido numerosos los mensajes dirigidos a la pequeña Carlota, que ahora se encuentra en una situación extremadamente complicada.Imagen del accidente de tráfico ocurrido este pasado domingo cerca del municipio palentino de Herrera de Pisuerga EFELa propia hermana del bodeguero, Marta Sanz, ha pronunciado unas palabras muy emotivas durante el funeral: “Con solo 9 años, la vida te ha puesto delante un camino durísimo que ningún niño tendría que recorrer. Pero también queremos que sepas que jamás vas a caminar sola. En todos nosotros encontrarás una familia entera que te abrazará, te cuidará y te querrá todos los días de tu vida. El amor infinito de tus padres, de Irene y de Álvaro vivirá para siempre en tu corazón y será tu guía”.La hermana de Iván Sanz también se refirió a los fallecidos, subrayando que habla “una familia rota por el dolor”, y dedicó unas últimas palabras a su hermano: “Allí donde estés, quiero que sepas que siempre te hemos querido y siempre te querremos”.Marta Sanz se refirió también a la esposa de Iván, Irene Garijo, destacando su “amor puro” hacia su marido y su familia, entre ellos Irene y Álvaro, ambos menores, de 17 y 14 años, subrayando que los dos eran una “luz” y reflejo de “ilusión pura, dulzura y bondad”.Ahora toda la atención se vuelca con la pequeña Carlota, única superviviente de un accidente que ha destrozado a una familia y conmocionado a la región.
El último y emotivo adiós al bodeguero Iván Sanz, su mujer y sus dos hijos
En la catedral de Valladolid se celebró el pasado miércoles el funeral del dueño de la célebre bodega Dehesa de los Canónigos y de buena parte de su familia, fallecidos en un accidente de tráfico











