Puede ser un sector estrat�gico con capacidad para generar valor econ�mico, industrial y territorial durante las pr�ximas d�cadas.El campo espa�ol ha dejado de ser, al menos para una parte creciente del capital, un sector percibido �nicamente desde la �ptica tradicional de la producci�n agraria para convertirse tambi�n en un activo estrat�gico de inversi�n. Lo que hasta hace relativamente poco parec�a reservado a agricultores locales, patrimonios familiares vinculados hist�ricamente al agro o peque�os inversores especializados est� atrayendo el inter�s de fondos institucionales, family offices, banca especializada e inversores internacionales.Un informe de la consultora inmobiliaria y de inversi�n CBRE, del que daba cuenta Expansi�n recientemente, situaba en 1.200 millones de euros la inversi�n institucional movilizada en el sector agroalimentario de Espa�a y Portugal durante 2025, un 50% m�s que el a�o anterior. La cifra incluye compra de tierras, operaciones corporativas y refinanciaciones, lo que demuestra hasta qu� punto el capital ha comenzado a contemplar el campo no solo como una actividad productiva, sino tambi�n como un activo financiero con recorrido a largo plazo.Ahora bien, �qu� valora exactamente el inversor del agro espa�ol? �Por qu� un sector hist�ricamente asociado a la atomizaci�n, la dependencia clim�tica y unos retornos dif�ciles de prever empieza a competir con otros activos financieros por atraer capital?Una de las razones tendr�a que ver con el contexto econ�mico global. En un entorno marcado por la volatilidad de los mercados, las tensiones geopol�ticas y la incertidumbre financiera, los activos reales han recuperado atractivo. Y la tierra agr�cola posee varias caracter�sticas especialmente valoradas por determinados perfiles inversores. Hablamos, b�sicamente, de un activo tangible, hist�ricamente resistente frente a la inflaci�n y con baja correlaci�n respecto a la Bolsa o los bonos.A ello se suma el desaf�o estrat�gico de avanzar hacia la seguridad alimentaria. La crisis del Covid llev� tanto a gobiernos como a inversores a valorar mucho m�s la capacidad de garantizar el aprovisionamiento agroalimentario, en un contexto de demanda creciente de alimentos a nivel mundial impulsada por el aumento de la poblaci�n. En este escenario, qu� duda cabe, Espa�a cuenta con ventajas competitivas evidentes; entre ellas, un alto nivel de conocimiento t�cnico, un clima por lo general propicio, una acreditada experiencia exportadora y una cadena de valor cada vez m�s integrada.Precisamente, el capital internacional est� empezando a identificar esas fortalezas, y as� se explica que cerca de un tercio de las operaciones registradas en 2025 estuvieran protagonizadas por inversores procedentes de Estados Unidos, Canad�, Reino Unido y Asia, como se�ala el citado informe. Lo que los fondos de esos pa�ses est�n buscando es diversificar riesgos geogr�ficos y reducir exposici�n a determinadas incertidumbres regulatorias o comerciales en sus mercados de origen.En paralelo, el campo espa�ol ha entrado en una fase de evidente modernizaci�n que tambi�n refuerza el atractivo del sector. Plataformas de origen familiar est�n evolucionando hacia estructuras empresariales de mayor dimensi�n, con estrategias de integraci�n vertical, acuerdos comerciales estables y modelos de gesti�n cada vez m�s sofisticados. A ello se suma una concepci�n de la agricultura en la que convergen conocimiento y tecnolog�a, lo que est� permitiendo optimizar consumos, aumentar rendimientos y mejorar la productividad.Evoluci�n de los cultivosEn relaci�n con este aspecto, en los �ltimos a�os estamos asistiendo a una evoluci�n en los propios cultivos, que supone la sustituci�n de los menos rentables, como el cereal o el ma�z en explotaciones de regad�o, por otros que aseguran un mayor retorno, como el olivar, los c�tricos, las hortalizas, los frutos secos o los aguacates y ar�ndanos. Todo ello, gracias al avance experimentado en t�cnicas productivas y el desarrollo de nuevas variedades. En suma, no solo se produce m�s y mejor, sino a un menor coste y con unos horizontes temporales largoplacistas.Por otro lado, la falta de relevo generacional que acusa el campo en Espa�a constituye otro factor estructural que est� facilitando esta evoluci�n. El envejecimiento de la poblaci�n rural y la escasa incorporaci�n de j�venes al campo est�n provocando que numerosas explotaciones familiares terminen saliendo al mercado. En muchos casos, los hijos de agricultores ya no desean continuar la actividad agraria, lo que est� acelerando operaciones de venta, concentraci�n parcelaria para alcanzar econom�as de escala y profesionalizaci�n de la gesti�n.Otro de los aspectos relevantes del actual ciclo inversor es que �ste empieza a extenderse hacia los siguientes eslabones de la cadena de valor. La inversi�n alcanza cada vez m�s a centros de procesado, plataformas log�sticas, comercializaci�n e incluso desarrollo de marcas. Eso podr�a favorecer, a medio plazo, la consolidaci�n de una industria agroalimentaria m�s integrada, competitiva y orientada a generar mayor valor a�adido.De hecho, el sector agr�cola parece avanzar hacia un modelo similar al que hace a�os experiment� el sector hotelero, en el que se distingue la separaci�n entre la propiedad del activo y su gesti�n profesional. El capital aporta financiaci�n y visi�n de largo plazo, mientras operadores especializados asumen la ejecuci�n t�cnica y la gesti�n diaria de los proyectos. Esta figura del operador profesional ser� probablemente una de las piezas clave en el desarrollo futuro del sector.Lo que muchos inversores est�n percibiendo es que el agro espa�ol puede convertirse en un sector estrat�gico con capacidad para generar valor econ�mico, industrial y territorial durante las pr�ximas d�cadas. La cuesti�n ahora es si Espa�a ser� capaz de aprovechar esta oportunidad. En cualquier caso, ello depender�, en buena medida, de que el sector contin�e avanzando en profesionalizaci�n, innovaci�n y dimensi�n empresarial, pero tambi�n de que exista un marco regulatorio estable y previsible.Ignacio Soler de la Azuela, Director t�cnico de V�ridi Horizons.