A sus 30 años, este diseñador industrial ha ganado el Premio Nacional de Diseño y ha creado la bienal Mayrit en Madrid. Forma parte de la propuesta anual de talento joven de ICON

De niño, a Miguel Leiro (Santiago de Compostela, 30 años) le parecía perfectamente normal que sus fines de semana consistieran en ver exposiciones por las galerías del barrio de Chelsea junto a Juan Uslé, Victoria Civera o Pello Irazu. Ellos formaban parte de una comunidad de artistas españoles que, en los noventa, se trasladaron a Nueva York, y a la que también pertenecía su padre, el escultor Francisco Leiro. Cuando él tenía 11 años y la familia volvió a España, llegó el choque cultural: “Me vacilaban en el colegio y yo no sabía cómo gestionarlo”, recuerda. “De pronto tomé contacto con la retranca española. Eso fue mi infancia: entender distintos registros culturales”.

A su hermana y a él, su padre les decía que ojalá ejercieran profesiones serias: ejecutivos o abogados. “Pero, dado nuestro entorno, era complicado”. Decidió estudiar diseño industrial para prolongar cierta tradición familiar −hace un siglo, su bisabuelo fundó en Cambados la empresa de mobiliario Muebles Leiro, dedicada a las piezas de ebanistería clásica− y por un temprano interés por la arquitectura: “Con 15 años empecé a indagar en la obra de los arquitectos que me gustaban: Frank Gehry, Rem Koolhaas, Herzog & de Meuron... Pero, entre que yo no tenía capacidades técnicas, y que desarrollé un interés por el objeto, el diseño fue la mejor salida”.