El candidato demócrata al Senado por Maine, Graham Platner, que aspiraba a un escaño vital para su partido en las elecciones de medio mandato del próximo mes de noviembre, cedió por fin este miércoles a las presiones y anunció que renuncia a su campaña después de que una mujer lo denunciara por agresión sexual en una exclusiva de la web Politico publicada el pasado lunes. Lo hizo en un vídeo publicado en X, que puso fin a 72 horas agónicas en las que Platner estiró la resistencia de su propio partido, mientras se sucedían los llamamientos de figuras destacadas, las mismas que lo habían apoyado antes, para forzarle a renunciar.La renuncia abre un proceso para buscarle sustituto. Los demócratas deben presentar ahora un nuevo candidato antes del 27 de julio. Si Platner ha tardado tanto en renunciar se ha debido, seguía han informado varios medios estadounidenses, al interés de su campaña en influir en la decisión de quién lo sucederá en la papeleta de noviembre. “Suspendemos nuestra campaña”, dijo Platner en un vídeo en el que se mostró afectado. “Es una decisión increíblemente difícil, porque sé que algunos pensarán que se trata de una admisión de culpa, y ciertamente no lo es. No lo hacemos debido a las acusaciones, sino por la presión que están ejerciendo quienes detentan el poder”, añadió, en referencia al establishment del partido, contra el que montó su candidatura desde el principio.Las revelaciones de esta semana no fueron una novedad. Platner, veterano del Ejército cuyo estilo llano parecía reunir lo que los demócratas andaban buscando para sacudirse su imagen elitista alejada de la gente, ya había protagonizado informaciones periodísticas que hablaban de su comportamiento impropio con tres mujeres. No solo: antes, el aspirante se situó en el centro de un escándalo sobre un tatuaje nazi que se hizo hace años, según él, sin saber bien qué significaba.Esas polémicas no impidieron que el 9 de junio venciese con claridad en las primarias de su partido en Maine, para enfrentarse a la veterana senadora Susan Collins, una de las pocas republicanas de Washington sin miedo a criticar al presidente Donald Trump. Las encuestas la sitúan en una situación de debilidad, en buena medida porque, a sus 73 años, es percibida como parte de un sistema secuestrado por la gerontocracia. El progresista Platner, que a sus 41 años pasó recientemente de la cría de ostras a la política, había desbancado antes de eso a la gobernadora Janet Mills, representante de la corriente principal del partido.Una noche de 2021La denuncia que ha acabado con su fugaz carrera política partió de Jenny Radicot, vecina de Maine de 41 años. Tuvo una relación intermitente con Platner durante más de dos años. Una noche de 2021, él, entró borracho en su casa y, según el relato de la denunciante, la forzó. Radicot es una de las tres mujeres de las acusaciones previas, que publicó The New York Times, aunque en ese diario no habló de agresión sexual.Platner negó el lunes pasado las acusaciones, que definió como “inquietantes, graves y falsas”. Y las volvió a negar este miércoles. Poco después de la publicación de la exclusiva de Politico, el candidato reaccionó con un vídeo en sus redes sociales, en el que dijo que “más allá de la inexactitud de las informaciones”, su campaña, “consciente” del impacto de estas, había decidido “tomarse un tiempo para reflexionar sobre el mejor camino a seguir”.En las horas siguientes, fueron sucediéndose los senadores demócratas de relieve le retiraron su apoyo, además del liderazgo del partido en la Cámara alta o un puñado de congresistas. Los demócratas de Maine también le pidieron que renunciara a su campaña, y en los días posteriores denunciaron sus intentos de influir en la decisión de quién lo sucederá.El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, también pidió a Platner que se retirara. El político socialista declaró que consideraba esa la “única respuesta adecuada” a la luz de las últimas denuncias. Platner se defendió de las primeras escudándose en las secuelas que le había dejado su paso por el Ejército, con episodios de estrés postraumático, depresión y abuso de alcohol. El candidato también trató de vender su comportamiento impropio con las mujeres como asuntos del pasado.“Demasiado a menudo me automediqué con alcohol. Estuve muy lejos de ser el novio perfecto durante un periodo muy oscuro de mi vida”, dijo Platner en un comunicado enviado entonces al Times. “Asumo la responsabilidad de lo que hice. Ojalá hubiera actuado mejor. Pero cualquier otra interpretación es falsa y, a mi juicio, tiene motivaciones políticas. No me enorgullece quién fui entonces, pero sí me siento orgulloso del trabajo que he realizado a partir de ahí y del movimiento que estamos construyendo en Maine”, añadió.Cuatro meses antes de unas elecciones en las que los demócratas contaban con darle la vuelta al escaño de Maine, ese movimiento, cuyo porvenir entra ahora en territorio desconocido, se detuvo este miércoles en seco.