Mientras las previsiones advierten de la llegada del fenómeno El Niño más intenso de la historia, algunos científicos están buscando una solución desesperada. En un trabajo publicado este miércoles en la revista Science Advances, dos investigadoras del Instituto Scripps de Oceanografía, Kate Ricke y Jessica Wan, proponen paliar los efectos globales producidos por el calentamiento extremo de las aguas del Pacífico mediante una intervención de geoingeniería: crear nubes marinas que reflejen más luz solar y sirvan como contramedida.
El Niño es un fenómeno climático natural que consiste en el calentamiento anómalo y persistente de las aguas superficiales del océano Pacífico, lo que altera los patrones atmosféricos y meteorológicos en gran parte del planeta. La geoingeniería es la alteración del clima mediante intervenciones tecnológicas, como inyectar aerosoles en la atmósfera para aumentar del brillo de las nubes, una estrategia rodeada de controversia por la imprevisibilidad de sus consecuencias.
Inspiradas por los megaincendios
Para concebir la idea, Ricke y Wan se inspiraron en los efectos que los megaincendios forestales en Australia en 2019 y 2020 produjeron en la atmósfera. En aquel “experimento natural”, el humo que se elevó estaba cargado de aerosoles reflectantes que interactuaron con las nubes y aumentaron la cantidad de radiación solar que rebotaba hacia el espacio. Esto redujo la cantidad de calor que llegaba a la atmósfera inferior y que alimentaba a El Niño, lo que a la vez intensificó el fenómeno de La Niña —un enfriamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial— que se formó en 2020. “Fue el avance clave para que esto se convirtiera en una pregunta de investigación viable”, dice Ricke. “Sin esa oportunidad de validación, no creo que nuestros hallazgos fueran tan creíbles”.












