El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó ayer en una rueda de prensa en la Casa Blanca, junto al canciller alemán Friedrich Merz, que "no quiere tener nada que ver con España" y que ya ha ordenado cortar "todas las negociaciones" con el país europeo, al que considera "un socio terrible".En un momento tan crucial para el suministro energético de EEUU a España, Trump ha tachado de "poco amistosa" la postura de España de no permitir usar las bases en suelo nacional para lanzar la ofensiva contra Irán. "No tiene un gran liderazgo, es el único aliado de la OTAN que no acordó llegar al 5% y de hecho no pagan ni siquiera el 2%. Vamos a cortar todo el comercio", ha señalado.
A la espera de cuál podría ser la concreción de esa amenaza, lo cierto es que uno de los sectores más afectados sería el energético. En enero pasado se registró un crecimiento sin precedentes en la llegada de gas natural licuado (GNL) desde Estados Unidos a España, reforzando de manera destacada la posición del país como uno de los principales puntos de entrada de combustible fósil estratégico en Europa.
Según el Boletín Estadístico del Gas elaborado por Enagás, operador de la red de transporte y de las infraestructuras gasistas españolas, el volumen de GNL importado desde Estados Unidos alcanzó 15.259 GWh en el primer mes del año, lo que supone un 44,4% del total de gas importado en ese periodo, frente a los 10.454 GWh registrados en enero de 2025.










