El canciller alemán alega que no defendió a su socio porque “no quería ahondar en el debate públicamente ni, tal vez, agravarlo”
La actitud del canciller, Friedrich Merz, ante las amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, quien amenazó en su presencia con cortar “todo el comercio” con España como represalia por la decisión de Pedro Sánchez de no permitir a EE UU utilizar las bases militares españolas de Rota (Cádiz) y Morón (Sevilla) en la ofensiva militar contra Irán, ha provocado una insólita tormenta diplomática entre la primera y la cuarta potencias de la UE. Lejos de salir en defensa de su socio, Merz, que se encontraba junto a Trump en el Despacho Oval, le secundó en sus críticas a España por ser el único país de la OTAN que no se ha comprometido a destinar el 5% de su PIB (Producto Interior Bruto) a...
Defensa y añadió que estaba intentando convencerle para que lo haga.
“Le he transmitido [al ministro alemán de Exteriores, Johan Wadephul] nuestra sorpresa ante esas palabras” del canciller Merz, ha dicho este lunes en TVE el jefe de la diplomacia española, José Manuel Albares. “Cuando uno comparte con un país una moneda, una política comercial, un mercado común, espera la misma solidaridad que España ha tenido por ejemplo con Dinamarca”, ha añadido, aludiendo a las amenazas de Trump para hacerse con Groenlandia por las buenas o por las malas. Albares ha lanzado un dardo al canciller alemán, al asegurar que no se imagina que sus dos antecesores en el cargo, la conservadora Angela Merkel y el socialdemócrata Olaf Scholz, hubieran hecho declaraciones de ese tipo. “Era otro espíritu europeo”, ha concluido.









