Una vez aprobados los presupuestos de la Generalitat, previsiblemente los únicos de esta legislatura, Salvador Illa dispone de un mayor margen de maniobra para gobernar sin ataduras. No lo tendrá fácil. Conviene no olvidar que preside un Ejecutivo en minoría y que, precisamente por ello, ahora podrá gobernar con autonomía sin estar supeditado permanentemente a republicanos y comuns.El president de la Generalitat durante el debate y votación final de los presupuestos, en el Parlament.Mané Espinosa / PropiasDurante meses, Illa se ha visto sometido a la presión de sus socios de investidura para sacar adelante unos presupuestos de casi 49.000 millones de euros. Sin embargo, pese a la voluntad del president de cumplir los acuerdos suscritos con sus socios de investidura, por primera vez desde que llegó a la Generalitat dispone de margen para impulsar políticas que había aparcado para no tensionar la relación con sus aliados.El president necesita un Ejecutivo más político y orientado al nuevo ciclo electoralHay músculo financiero para hacerlo, margen para invertir y también asuntos que han permanecido en el aire y que deberán tomar forma en los próximos meses. Entre ellos figura la ampliación del aeropuerto de Barcelona, un proyecto urgente que el Govern difícilmente podrá sacar adelante con el respaldo de sus socios de investidura y que podría acabar propiciando un entendimiento puntual con Junts. Sería una muestra de que, una vez superado el trámite presupuestario, Illa está dispuesto a construir mayorías variables cuando los intereses así lo requieran, aunque eso suponga incomodar a ERC y a los Comuns.En este nuevo escenario es previsible que se produzcan cambios dentro del Govern. Una vez superada la negociación presupuestaria, Illa necesita un Ejecutivo cohesionado desde el punto de vista político y con un perfil más inequívocamente socialista, menos condicionado por los equilibrios de la investidura y más orientado a afrontar el próximo ciclo electoral. No solo con la vista puesta en las municipales de mayo, sino también en las generales en las que el PSOE podría perder la Moncloa. En ese contexto, reforzar el peso institucional del PSC adquiriría un valor estratégico añadido de cara también a los intereses de Pedro Sánchez.Por lo pronto, la agenda del Govern se concentra en impulsar los pactos ERC y Comuns. Hoy mismo el Parlament abordará las medidas para limitar la compra especulativa de vivienda, y tras el verano, llegará el momento de comprobar el recorrido del nuevo modelo de financiación y si las inversiones anunciadas en Rodalies logran, por fin, dar un impulso a un servicio ferroviario deficiente. Son cuestiones que no dependen exclusivamente del Ejecutivo catalán, pero en las que el Govern se juega buena parte de su credibilidad.Silvia Angulo Valdearenas (Esplugues de Llobregat, 1973) es redactora jefa de Política en La Vanguardia. Licenciada en Historia y Periodismo y máster en Ciudad y Urbanismo. Entre 1998 y 2021 fue redactora y jefa de sección en local.
Illa con manos libres, por Silvia Angulo
Una vez aprobados los presupuestos de la Generalitat, previsiblemente los únicos de esta legislatura, Salvador Illa dispone de un mayor margen de maniobra para gobernar sin ataduras. No lo tendrá fácil. Conviene no olvidar que preside un Ejecutivo en minoría y que, precisamente...







