El aire acondicionado se ha convertido en uno de los grandes focos de preocupación doméstica cada verano. No solo por el calor, sino por la incertidumbre sobre cuánto puede acabar sumando al recibo de la luz. La respuesta no es universal: la factura eléctrica combina costes fijos y variables, y el término de energía depende de cuánto se consume y, según el contrato, también de cuándo se consume. La CNMC recuerda que la factura incluye un término fijo ligado a la potencia contratada y otro variable asociado a la energía consumida.“El error más habitual es pensar que cuanto más baja se pone la temperatura, antes se enfría la casa”, advierte Gemma Reinón, de Català Reinón Abogados. “En realidad, el aparato trabaja durante más tiempo y consume más”. La idea central, añade, no es renunciar al confort, sino “combinar temperatura razonable, persianas, ventilación, ventilador y mantenimiento”.Jordi Català, abogado especializado en derecho civil, consumo, vivienda y cuestiones económicas cotidianas, lo resume con una imagen clara: “El objetivo no es convertir la vivienda en una nevera, sino mantener una sensación térmica soportable sin obligar al equipo a trabajar al máximo durante horas”.La temperatura: mejor estabilidad que frío extremoLa primera decisión está en el mando. Reinón recomienda “no bajar demasiado el termostato” y situar el aire “alrededor de 25 o 26 grados” cuando se acompaña de ropa ligera, persianas bajadas y circulación de aire. Su advertencia coincide con las recomendaciones del IDAE, que considera que una temperatura de 26 ºC o superior, con ropa adecuada, puede ser suficiente para mantener el confort en una vivienda. El organismo también recuerda que bajar el termostato más de lo normal no enfría la casa más rápido y puede generar un gasto innecesario.Poner el aire a 19 o 20 grados no enfría antes, pero sí puede elevar el consumo. Terceros“Poner el aire a 19 o 20 grados no enfría mucho antes, pero sí obliga al aparato a trabajar más y aumenta el consumo”, insiste Reinón. La cifra concreta de ahorro no puede trasladarse de forma automática a todos los hogares: dependerá de la potencia del equipo, el aislamiento, la orientación de la vivienda, el precio contratado y el número de horas de uso. Aun así, el IDAE ofrece una orientación útil: una variación de 1 ºC puede suponer un ahorro aproximado del 7% en climatización.Anticiparse al calor, no perseguirloOtro hábito que encarece el uso del aire acondicionado es esperar a que la vivienda esté recalentada. “Depende de la casa y del aparato, pero lo importante es evitar los extremos”, explica Català. “Encenderlo a máxima potencia cuando la vivienda ya está muy caliente suele consumir más”.La alternativa no es tener el equipo encendido todo el día, sino reducir la carga térmica antes de que el calor entre. “Puede ser mejor anticiparse: cerrar persianas durante las horas de sol, ventilar temprano y encender el aire antes de que la casa sea un horno”, apunta Català. El IDAE respalda estas pautas: en verano aconseja ventilar por la noche o a primera hora de la mañana, bajar toldos y cerrar persianas para limitar el calentamiento de la vivienda.En esa estrategia también encaja el modo automático o eco, si el aparato lo incorpora. “Si el equipo tiene modo automático o modo eco, suele ser mejor que usarlo siempre al máximo”, señala Català. La recomendación debe entenderse con cautela: no todos los equipos funcionan igual ni todos los modos eco responden de la misma manera, por lo que conviene revisar el manual del fabricante y observar el comportamiento real del aparato.El ventilador no enfría, pero puede ayudarEl ventilador aparece a menudo como aliado barato del aire acondicionado. No sustituye a la climatización en días extremos, pero sí puede mejorar el confort percibido. “El ventilador no enfría el aire, pero mejora la sensación térmica porque mueve el aire de la habitación”, explica Català. “Eso permite subir uno o dos grados el termostato sin perder confort”.El IDAE coincide en que el movimiento del aire puede producir una sensación de descenso de temperatura de entre 3 y 5 ºC y que su consumo eléctrico es bajo. Por eso, en algunas viviendas, “un aire a 26 grados con ventilador puede sentirse mejor que un aire a 23 grados mal repartido”, añade Català. De nuevo, el efecto dependerá de la estancia, la humedad, el aislamiento y la distribución del aire.Lo que funciona y lo que conviene poner en dudaFrente a los consejos virales, Reinón defiende medidas menos vistosas pero más fiables: “Funcionan los más sencillos: bajar persianas y toldos antes de que entre el sol, cerrar ventanas en las horas de más calor, ventilar de noche o a primera hora, usar cortinas claras, evitar el horno en las horas centrales y cerrar la puerta de la habitación que se quiere enfriar si se usa un split”.No son recetas milagrosas, pero tienen una lógica energética: reducen la temperatura de partida y evitan que el aire acondicionado tenga que compensar una vivienda sobrecalentada. “También ayuda apagar luces y aparatos que generan calor”, añade Reinón. En este punto, la CNMC incluye entre sus consejos generales adoptar medidas de ahorro y eficiencia energética y tener en cuenta el tipo de contrato antes de desplazar consumos a determinadas horas.Català, en cambio, aconseja prudencia con las soluciones caseras que prometen resultados desproporcionados. “Hay que desconfiar de soluciones caseras que prometen enfriar toda la casa con hielo, botellas congeladas o inventos improvisados”, señala. “Pueden aliviar unos minutos en una habitación pequeña, pero no sustituyen a un sistema de climatización”.También alerta contra una práctica peligrosa para el rendimiento del equipo: “Hay que evitar tapar la máquina exterior o encajonarla para que ‘no le dé el sol’, porque necesita ventilar correctamente”. Dar sombra puede ayudar, matiza, “pero siempre dejando espacio suficiente para que expulse el aire caliente”.Filtros limpios antes que obsesionarse con la tarifaEl mantenimiento suele quedar en segundo plano, pero puede marcar la diferencia entre un equipo eficiente y otro que trabaja peor. “Unos filtros sucios hacen que el aparato funcione peor, enfríe menos y consuma más”, advierte Reinón. “Además, afectan a la calidad del aire”.Limpiar los filtros ayuda a que el aire acondicionado funcione mejor y consuma menos. Getty ImagesEl IDAE recomienda limpiar periódicamente el filtro del aire acondicionado y subraya que el mantenimiento es fundamental para que el equipo funcione de forma adecuada y eficiente. También advierte de que una pérdida de rendimiento puede ser síntoma de avería o fuga de refrigerante.“Antes del verano conviene limpiar los filtros del split, revisar que la unidad exterior no esté obstruida y comprobar que el mando y los modos de funcionamiento se utilizan correctamente”, resume Reinón. Su conclusión apunta a un error frecuente del consumidor: “Muchas veces se busca una tarifa más barata cuando el primer ahorro está en que el aparato funcione bien”.Una rutina prudenteLa pauta más razonable no cabe en un único botón. “Por la mañana, ventilar pronto y cerrar antes de que suba el calor. Durante el día, bajar persianas, toldos o cortinas en las zonas donde da el sol. Al llegar la tarde, usar ventilador y aire acondicionado solo en las estancias necesarias. Por la noche, aprovechar el aire exterior si refresca”, resume Català.El margen de ahorro real dependerá de variables que el consumidor no siempre controla: aislamiento de la vivienda, orientación, antigüedad del equipo, zona climática, tarifa contratada, precio de la electricidad y horas de uso. Pero sí hay una idea verificable y práctica: reducir la demanda de frío antes de encender el aparato ayuda a que el equipo trabaje menos. Como cierra Català, “el aire acondicionado no arruina por sí solo: lo que encarece la factura es usarlo como si no hubiera mañana”.