Cualquier persona sana respira unas 20.000 veces al día sin darse cuenta. La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) es una patología pulmonar crónica que dificulta respirar. Los pulmones se van dañando y el aire entra y sale con más dificultad. Para las personas que conviven con esta enfermedad esto se traduce en que cada escalera, cada paseo e incluso cada ducha pueden convertirse en un esfuerzo agotador.Según la Organización Mundial de la Salud, la EPOC es la tercera causa de muerte a escala global y provoca más de 3,2 millones de fallecimientos cada año. En España, afecta a más de tres millones de personas; es decir, a más del 10% de la población mayor de 40 años. Sin embargo, solo alrededor de un millón de pacientes ha recibido un diagnóstico, lo que significa que hasta tres de cada cuatro casos permanecen sin detectar.Doctor realizando una estetoscopía a una pacienteGetty ImagesEste responde a múltiples factores. Según la doctora Salud Santos, jefa del Servicio de Neumología del Hospital de Bellvitge, existe “un fallo a diferentes niveles: por parte de los recursos destinados a esta patología en la prevención desde etapas muy iniciales; por parte de los propios pacientes, que piensan que los síntomas se deben únicamente al tabaco y que desaparecerán al dejar de fumar; y por parte de los profesionales, ya que la prueba para diagnosticarla, la espirometría, es difícil de interpretar, entre otros aspectos”.El punto de inflexiónLa EPOC continúa siendo una de las enfermedades crónicas menos conocidas y su infradiagnóstico tiene importantes consecuencias. La enfermedad suele avanzar de forma lenta y progresiva, por lo que muchas personas normalizan síntomas como la falta de aire o la tos persistente, atribuyéndolos al envejecimiento o al tabaquismo. Cuando finalmente consultan con un especialista, el deterioro de la función pulmonar puede ser ya significativo.Pero, la gravedad de la EPOC no reside únicamente en su evolución lenta. Uno de los mayores desafíos son las llamadas exacerbaciones. Se trata de episodios de empeoramiento agudo de los síntomas respiratorios que pueden requerir atención urgente e, incluso, pueden acabar en un ingreso hospitalario. “Cuando ocurre una exacerbación, que habitualmente viene provocada por una infección respiratoria viral, los bronquios y el pulmón del paciente con EPOC se inflaman de manera desproporcionada y los pacientes tienen más síntomas y más ahogo”, resume la doctora. Y, consecuentemente, se necesitan tratamientos más intensivos y administrar oxígeno.Pérdida de capacidad pulmonarEstas crisis no son únicamente recaídas pasajeras. Son el primer motivo de urgencias y el mayor predictor de mortalidad. “Su impacto es realimente destructivo”, cuenta Iñaki Morán, paciente con EPOC y presidente de EPOC España. Cada exacerbación puede acelerar la progresión de la enfermedad y provocar una pérdida de capacidad pulmonar que, en muchos casos, ya no se recupera completamente. De hecho, 1 de cada 4 pacientes no llega a tener la función que tenía previamente. “Nuestro cuerpo queda sumido en una fragilidad absoluta y la calidad de vida se ve afectada con cada ingreso”, añade Morán.Las exacerbaciones son el punto de inflexión que marca el pronóstico de muchos pacientes. “Las agudizaciones llevan a que el pulmón se deteriore más rápido y la enfermedad y los síntomas avancen”, explica la Dra. Salud Santos. En este sentido, los expertos coinciden en que prevenir estas crisis es uno de los principales objetivos del tratamiento de esta enfermedad crónica. Sin embargo, todavía existe un importante grupo de pacientes que continúa sufriéndolas a pesar de recibir el tratamiento inhalado actualmente disponible en España. De hecho, más de la mitad de las personas con EPOC grave siguen presentando exacerbaciones recurrentes.La dificultad para respirar limita progresivamente la autonomía personal de todos ellos. “Dejas de vivir para gestionar ese aire que te queda”, cuenta Iñaki Morán. Muchas personas reducen su actividad física, abandonan aficiones, dejan de salir con sus amigos e incluso tienen muchas dificultades para llevar a cabo las tareas básicas del hogar. Esta pérdida de autonomía y calidad de vida sigue, generalmente, un patrón. Iñaki Morán recuerda que lo primero que los pacientes EPOC se ven obligados a abandonar es “el ocio”. “Pasear con amigos, ir a la playa, jugar con los nietos… es algo que no podemos hacer”, se lamenta. Luego se pierde la capacidad de hacer “las tareas básicas como ir a comprar y acaba en la higiene personal como secarse con la toalla después de una ducha”, añade el presidente de EPOC España. Para él, “el día a día se reduce a una cuenta atrás dictada por la batería del concentrador de oxígeno que usamos”. A ello se suma un importante componente emocional. Diversos estudios demuestran que entre el 40% y el 60% de las personas con EPOC presentan síntomas de ansiedad o depresión. El miedo a sufrir una nueva crisis, la sensación de ahogo y la pérdida progresiva de independencia generan una importante carga psicológica.Nuevas alternativasLa EPOC representa una de las enfermedades respiratorias con mayor consumo de recursos sanitarios. Además de los 100.000 ingresos hospitalarios anuales, los costes sanitarios directos superan los 750 millones de euros al año. “El verdadero drama de la EPOC en España, es que tres de cada cuatro personas afectadas se asfixian a diario y en silencio, sin saber por qué”, alerta Morán. Pese a esta realidad, el abordaje de la enfermedad ha experimentado pocos cambios relevantes durante las últimas décadas. El tratamiento estándar continúa basándose en broncodilatadores de larga duración y, cuando está indicado, en la denominada triple terapia inhalada.En los últimos años, sin embargo, la investigación ha ido abriendo una nueva etapa. “Es un cambio de paradigma histórico que puede salvar vidas con los nuevos fármacos biológicos”, avanza Iñaki Morán. Después de más de quince años con muy pocas innovaciones, se están desarrollando nuevas opciones para determinados perfiles de pacientes con EPOC grave que ya cuentan con la aprobación de las autoridades reguladoras europeas.Doctora realizando una estetoscopía a una pacienteTerceros“Con el desarrollo de nuevos tratamientos biológicos, dirigidos a vías inflamatorias concretas, podemos controlar mejor los síntomas, las agudizaciones y evitar en parte este deterioro pulmonar en algunos pacientes muy bien seleccionados por el neumólogo”, expresa la Dra. Salud Santos, quien añade que, pese a que no son tratamientos para todos, “algunos podrán beneficiarse”.Estas alternativas, que todavía no están disponibles en España, suponen un avance hacia una reducción del impacto de las exacerbaciones en aquellos pacientes que continúan sufriendo crisis frecuentes. “Aquí estamos ante una absoluta desigualdad entre pacientes”, denuncia desde la asociación EPOC España. “Esto nos condena a ser pacientes de segunda clase”, comenta.En definitiva, mejorar el futuro de la EPOC pasa por reforzar el diagnóstico precoz, impulsar la realización de espirometrías en Atención Primaria, promover el abandono del tabaco y favorecer el acceso a programas de rehabilitación respiratoria. “Los pacientes con EPOC grave necesitan apoyo, necesitan ser atendidos y sobre todo necesitan tener acceso al mejor tratamiento posible en cada caso”, finaliza la jefa del Servicio de Neumología del Hospital de Bellvitge.