Irreversible y con el tabaquismo como causa principal, los síntomas de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica se confunden con los de cualquier otra afección respiratoria. La espirometría es, hoy, la única prueba que la detecta

Las cifras de la EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) sorprenden: es la cuarta causa de muerte en el mundo y en España la padece un 12% de los adultos entre 40 y 80 años. Pese a la gravedad de estos datos, los especialistas subrayan que esta patología tiene poca prensa: “Es mucho menos conocida que la diabetes o la hipertensión, por ejemplo, pero mucho más mortal. Y el gran problema es que hay mucha gente con EPOC que no lo sabe”, explica Luis Manuel Entrenas, jefe del servicio de Neumología del Hospital Quirónsalud Córdoba.

A grandes rasgos, la EPOC es una enfermedad que dificulta la respiración. María Jesús Rodríguez Nieto, jefa del servicio de Neumología del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz (Madrid) –que acaba de lograr la acreditación Diamante con Excelencia de la Separ, la máxima distinción en España en este campo–, detalla cómo se produce: “Las vías aéreas se cierran e inflaman. Y se produce un daño crónico e irreversible en el tejido pulmonar. No hay tratamiento para revertirlo”. El factor de riesgo principal, indica la también responsable del servicio de Neumología del Hospital Universitario General de Villalba, es el tabaco: “Es la causa indiscutible y mayoritaria. Otras, minoritarias en comparación, son la exposición a contaminantes atmosféricos y cierta predisposición genética”.