El sistema de salud privado en la Argentina atraviesa un escenario complejo que está marcado por dos variables bien marcadas: una desaceleración inflacionaria que es un alivio para el sector, pero que aún convive con desequilibrios estructurales profundos.
Para el Dr. Juan Grass, Presidente de CONFECLISA (Confederación Argentina de Clínicas, Sanatorios y Hospitales), la problemática del financiamiento sectorial no es nueva, sino que acumula cerca de dos décadas de tensiones en las que la inflación crónica actuó como un constante factor de desgaste sobre los márgenes de las instituciones médicas.
35 despidos en Metalfor: denuncian que les mandaron los telegramas en medio del partido Argentina-Egipto
—¿Cuál es la situación actual de las clínicas y sanatorios del sector privado?
—Es una situación crítica. Estamos totalmente retrasados en los precios que cobramos por las prestaciones, algo que se ha ido agudizando fuertemente en el período 2023-2026. Para dimensionar el desfasaje en el caso de PAMI: mientras el costo de las prestaciones aumentó un 167%, el organismo otorgó aumentos de apenas el 76% en el mismo lapso. Soportar el costo de la atención en estas condiciones se vuelve imposible. Además, la quita del Impuesto PAIS —que significaba un 18% de sus recursos— le quitó una parte sustancial de financiamiento al instituto justo cuando aumentaba la demanda prestacional, lo que generó un estrés financiero tremendo.







