Con un ajuste feroz, la salud del país está en terapia intensiva: hospitales colapsados, falta de insumos, escasez de medicamentos y de tratamientos para pacientes crónicos, despidos y la eliminación de programas clave destinados a sostener la vida de millones de personas. Frente a esta crueldad inusitada, organizaciones sociales, estudiantiles, sindicatos y profesionales de la salud de distintos hospitales marcharon en todo el país el pasado miércoles 20. En la Ciudad de Buenos Aires, la movilización fue multitudinaria.
“En el centro de salud donde trabajo en Berazategui hace meses que no tenemos medicación; no estamos pudiendo cumplir con los tratamientos de largo plazo de pacientes crónicos, como por ejemplo quienes tienen diabetes. Nosotros trabajamos con una población vulnerable que no cuenta con el nivel socioeconómico para pagar una medicación que cuesta 70 mil pesos. No hay salbutamol para pacientes pediátricos, tampoco hay anticonceptivos, misoprostol, ni preservativos. Es una angustia y una frustración muy grande porque ya no sabemos qué más hacer”, relata pilar, residente del Hospital Interzonal Evita Pueblo.
El Gobierno nacional continúa ajustando el sector: en esta oportunidad, recortó 63 mil millones de pesos en las partidas destinadas a salud. Este recorte se traduce en un desfinanciamiento feroz que el Poder Ejecutivo viene implementando desde el inicio de su gestión.













