El doble terremoto que afectó a Venezuela el pasado 24 de junio volvió a poner sobre la mesa el debate sobre la capacidad de las ciudades para enfrentar un sismo de gran magnitud. La cifra de fallecidos superaba las 3.300 personas y la de heridos a 16.740. Para especialistas, Ecuador no es ajeno a esta amenaza. Su ubicación en el Cinturón de Fuego del Pacífico lo convierte en un territorio de alta actividad sísmica. PublicidadEl terremoto de hace diez años en Pedernales dejó muertos y destrucción de inmuebles. Otro antecedente ocurrió entre el 12 y el 14 de diciembre de 2025, cuando se reportaron al menos 24 sismos en tres zonas del país. De estos eventos, 15 se registraron en un periodo de apenas 24 horas en el sector occidental del cantón Naranjal, en la provincia del Guayas.Ecuador es un sitio que se mueve. La madrugada del martes 7 de julio se registraron dos sismos frente a la costa de Manabí, con magnitudes de 3,8 y 3,6, ocurridos con una diferencia de apenas 20 segundosPublicidadPublicidadVenezuela eleva a 3.342 los fallecidos por el doble terremoto del 24 de junioPara especialistas, Ecuador no es ajeno a esta amenaza. Su ubicación en el Cinturón de Fuego del Pacífico lo convierte en un territorio de alta actividad sísmica, donde los movimientos telúricos forman parte de una realidad constante.Un antecedente ocurrió entre el 12 y el 14 de diciembre de 2025, cuando se reportaron al menos 24 sismos en tres zonas del país. De estos eventos, quince se registraron en un periodo de apenas 24 horas en el sector occidental del cantón Naranjal, en la provincia del Guayas.Asimismo, durante este 2026, la actividad sísmica volvió a evidenciarse. La madrugada del martes 7 de julio se registraron dos sismos frente a la costa de Manabí, con magnitudes de 3,8 y 3,6, ocurridos con una diferencia de apenas 20 segundos.En ese contexto, expertos consultados señalaron que el cumplimiento de las normas de construcción, la planificación estructural, el análisis del suelo y el combate a la informalidad son aspectos fundamentales para reducir los daños, especialmente en ciudades como Guayaquil.PublicidadLa vulnerabilidad sísmica en EcuadorDanny Calahorrano, técnico e ingeniero mecánico, explicó que los daños que suelen dejar los terremotos no obedecen a una sola causa, sino a una combinación de factores que incrementan la vulnerabilidad de las edificaciones.Entre ellos mencionó las construcciones antiguas que fueron levantadas antes de la aplicación de normas sismorresistentes, las edificaciones construidas sobre suelos blandos sin estudios previos y las construcciones informales.“Esto es un mix que desencadena en la vulnerabilidad de cualquier infraestructura”, manifestó.El especialista añadió que Quito y Guayaquil se encuentran entre las zonas con mayor sismicidad del país, por lo que consideró indispensable mantener rigurosidad en cada etapa del proceso constructivo.“No solo se trata de seguir una normativa, sino de colocar los materiales adecuados, de calidad y con una mano de obra calificada”, afirmó.Calahorrano indicó que en Ecuador rige la Norma Ecuatoriana de la Construcción (NEC), vigente desde 2008 y que ha sido actualizada en varias ocasiones.Sin embargo, sostuvo que la existencia de la normativa no garantiza por sí sola que una edificación sea segura, ya que la responsabilidad también recae sobre quienes ejecutan las obras.“Usar la norma, usar productos certificados y aplicarlos de la forma correcta”, enfatizó.Consultado sobre qué tan preparada está Guayaquil para enfrentar un terremoto de gran magnitud, Calahorrano consideró que la ciudad tiene capacidad de respuesta, pero no supera el 50 % de preparación debido a la coexistencia de construcciones formales e informales.“Guayaquil está preparado, pero no en un más del 50 %”, sostuvo. Atribuyó esa situación a la mixtura entre la construcción formal y la construcción informal que existe en la ciudad.En ese escenario, advirtió que, si ocurriera un sismo similar al de Pedernales en 2016, “tendríamos algo muy parecido a lo de Pedernales y al menos más del 40 % de infraestructura sufriría daños severos, dependiendo de la profundidad del sismo”, indicó.Planificación estructural y prevención sísmicaPara Alexis Macías, coordinador de las carreras de Arquitectura e Ingeniería Civil de la Universidad Ecotec, la prevención comienza incluso antes de colocar el primer material en una obra.El académico explicó que el aspecto más importante para reducir los daños en una edificación durante un terremoto es realizar una adecuada planificación estructural y un análisis del suelo donde será construida.A ello, indicó, debe sumarse el cumplimiento de la normativa vigente, la selección de materiales apropiados y una cultura orientada hacia la prevención sísmica.No obstante, precisó que el debate no debe concentrarse únicamente en la calidad de los materiales.Para él, el punto clave está en la forma en que se construye y en la ética con la que se desarrollan los proyectos.Respecto de la construcción informal, señaló que esta suele originarse en terrenos no regulados y de fácil adquisición que, con el paso del tiempo, terminan convirtiéndose en asentamientos autogestionados.Frente a esa realidad, sostuvo que en Guayaquil también existe una responsabilidad institucional.Consideró que los municipios y los ministerios competentes deben gestionar y regular los asentamientos ubicados sobre suelos deficientes.Macías también se refirió a la Norma Ecuatoriana de la Construcción. Indicó que ha sido actualizada con el paso de los años, aunque observó que no existe un mecanismo que obligue a revisarla de manera periódica.“Creo que la normativa NEC debe ser frecuentemente actualizada con base en eventos, ir evaluando cómo se comportan las edificaciones haciendo simulaciones”, expresó.Desde la formación académica, Macías destacó que en la Universidad Ecotec buscan fortalecer la conciencia constructiva entre los futuros profesionales mediante el análisis de casos reales.Comentó que los estudiantes trabajan con proyectos análogos. Replican aprendizajes de países con normativas de construcción consolidadas, como México, Chile, Japón y Estados Unidos, y complementan esa preparación con visitas de campo a empresas dedicadas a la producción de materiales para la construcción.A su criterio, la tragedia ocurrida en Venezuela deja una lección para reforzar la cultura de prevención y revisar permanentemente las prácticas constructivas en ciudades como Guayaquil, donde el riesgo sísmico sigue siendo una realidad. (I)