Imaginemos un estadio de tamaño mediano lleno a rebosar. Uno con capacidad para 66.000 personas, como el Metropolitano de Madrid. Supongamos que cada uno de los aficionados presentes en las gradas, sin excepción, lleva una camiseta de fútbol. Y ahora, por último, hagamos el ejercicio de pensar que todas y cada una de estas elásticas son falsas. Impresiona, ¿verdad?Pues esa es exactamente la cantidad de camisetas falsificadas –con un peso total de 16 toneladas– que iban a venderse en España durante el Mundial de fútbol que se está disputando estos días en EE.UU., Canadá y México. Este monumental cargamento de indumentaria fake fue intervenido hace pocos días en localidades de Madrid, Barcelona, Málaga, Elx y Dénia, en una operación conjunta coordinada entre la Europol y la Interpol.Un 26% de los jóvenes europeos de entre 15 y 24 años confiesa adquirir deliberadamente productos falsificadosEl negocio de las réplicas ilegales se dispara con los grandes eventos deportivos. España, de hecho, se sitúa como uno de los centros más dinámicos de esta actividad ilícita, con un agujero que se traduce en pérdidas de 1.200 millones de euros anuales. A nivel continental, el país europeo más golpeado por este fenómeno es Alemania, que sufre un impacto económico de más de 3.300 millones de euros, una cifra que casi triplica la española. Le siguen Italia, con 2.300 millones, y Francia, con 2.000 millones. “Existe una correlación directa entre el tamaño de la economía y el daño financiero causado por el impacto de las copias ilegales”, señalan los últimos datos de la EUIPO, la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea con sede en Alicante. En nuestro país, la enorme devoción por el fútbol convierte a este deporte en el epicentro perfecto para esta rama del fraude.“Estamos ante un negocio criminal”, subraya Julio Laporta, jurista y director de comunicación de la EUIPO. “Cuando compramos un producto falsificado no somos del todo conscientes de que estamos alimentando redes ilícitas como el tráfico de personas o de drogas, además de evaporar ingresos fiscales en impuestos y cuotas a la Seguridad Social”, añade.El perfil del consumidor de estos artículos se divide en dos categorías: el que compra a conciencia y el que es víctima de un fraude. Alrededor del 13% de los europeos afirma haber adquirido deliberadamente productos falsificados, una cifra que se dispara hasta el 26% si nos centramos en el público joven de entre 15 y 24 años, según las estadísticas de la propia oficina europea.Las pérdidas anuales sufridas por España a causa de la venta ilegal de falsificaciones se elevan a 1.200 millones de eurosEl problema adquiere un tinte más oscuro según el sector. Cuando se trata de elásticas de fútbol, el daño es sobre todo financiero; pero cuando entran en juego juguetes infantiles o productos farmacéuticos, el riesgo se traslada directamente a la salud pública. Aun así, el textil sigue siendo el rey: la industria de la moda y la confección sufre pérdidas anuales en Europa estimadas en 12.000 millones de euros, mientras que el sector de los bolsos, joyas y relojes falsificados arrebata a los fabricantes legítimos unos 2.700 millones de euros en ventas cada año.Los torneos deportivos no son el único caldo de cultivo para la piratería; la protección de la propiedad intelectual libra hoy una batalla contra la velocidad de la tecnología. El auge de la inteligencia artificial, que facilita el diseño y la replica de bienes, sumado a la proliferación de plataformas asiáticas de comercio electrónico a precios de ganga y a las recomendaciones patrocinadas en redes sociales, complican cada vez más la labor policial. El rival es duro, pero aún hay partido.Francia y las ‘espardenyes’ catalanasLa EUIPO gestiona desde el 2025 el registro de indicaciones geográficas (IG) para productos artesanales e industriales. Por ejemplo, España ha solicitado la tutela para la joyería de Córdoba. Curiosamente, según informa el periódico L’Independant, Francia planea solicitar la protección de las clásicas espardenyes catalanas de set vetes, por la originalidad de la confección de este calzado, difundido en el Rosellón y en el Pirineo francés.En La Vanguardia desde el 2000. Especializado en Economía internacional, ha cubierto como enviado el Foro Económico de Davos, la OMC o el BCE. Licenciado en Derecho en Roma, Master en Periodismo UB/, PDD del IESE. Premio AECOC.