Actualizado a las 07:48h.
Nerea siempre había creído que la Medicina era el único sitio en el que encajaba, pues suponía el equilibrio entre ciencia y trato humano. Entró en la carrera convencida de que sería cirujana, aunque acabó enamorándose de las especialidades médicas, especialmente de Geriatría y Aparato Digestivo.
Tras graduarse y trabajar unos meses en España, llegó el golpe de realidad: no podía costear la preparación del MIR. Calculó que necesitaba unos 8.000 euros para pagar academia, alquiler y meses de estudio.
Entonces, decidió retrasar un año el examen y probar suerte en Australia, un país que siempre le había llamado la atención, para ahorrar algo de dinero. Sin embargo, lo que iba a ser una estancia de cinco meses supera ya el año y medio.
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