Entrevista no vistaEspecialista en moda y lujo, en sus v�deos recopila pistas y claves de la pompa y el boato real. En 'Reyes que vivieron como reyes' (La Esfera de los Libros), el burgal�s recompone con humor la historia de Europa a trav�s de los objetos y fastos que la materializaronJAVIER BARBANCHOActualizado Mi�rcoles,
julio
00:03�C�mo vamos a explicarnos siglos de Historia si los reyes ya no invierten como antes en objetos y patrimonio? �Queda s�lo en manos del pueblo?Las monarqu�as se actualizaron y todo se aburgues� tremendamente. Desde el siglo XX se quieren presentar m�s como una clase media que como una burgues�a. All� quedaron esos tiempos en los que eran motor de la moda y el buen gusto.No pasean ya nuestras reinas pertrechadas de oros y diamantes.M�xima de Holanda se presenta como una reinona cuajada de diamantes porque tienen el joyero de los Orange, que es bastante abultado. En Espa�a se opt� tras la restituci�n mon�rquica por una falsa austeridad: la reina Sof�a probablemente sea una de las m�s importantes coleccionistas de costura de Valentino, pero s�lo ahora se est�n identificando las piezas. Las monarqu�as hoy no se pueden presentar como Leopoldo I en un ballet ecuestre, pero desde luego generan m�s inter�s cuando lejos de parecer un acto de una empresa del Ibex 35 representan ceremonias del pasado. No tienen que ser anacr�nicas, sino actualizarse. Los monarcas del pasado se presentaban as� porque eran el reflejo de la magnificencia de sus reinos y, por ende, los nuestros deber�an presentarse como tierra de flores y de artesan�a. Letizia ahora ha dado apoyo a la Alianza por la lana. Deber�an ser los primeros en mostrar las riquezas del pa�s.S�lo se tolerar�a sin ostentaci�n.El lujo silencioso es una gran mentira. Pero mientras los reyes hoy tienen influencia, el poder real lo tienen los millonarios.�Son ellos, como antes los reyes, quienes dictan el buen gusto?Nuestra idea del buen gusto procede de la moda del siglo XIX. Decir, por ejemplo, que el estilo de los raperos, comparado con Dior, es horroroso ser�a estar desactualizado. Nosotros vemos m�s elegante el traje espa�ol, sobrio, o a Luis XIV vestido con casaca y calz�n que con ringrave, que nos parece repolludo y hortera, que nos parecer�a conectado con la imagen del nuevo rico actual. Quienes se preparaban para un retrato lo hac�an como la mujer a la que le gusta el estilo lencero pero para su boda se decanta por algo m�s cl�sico para que resulte atemporal."No s� de qu� se r�e quien mezcla Nivea y mercromina para estar moreno"�Hemos sustituido las liturgias suntuarias del trono, que demostraban poder, por las de los sobresueldos y adjudicaciones a dedo? �Se ha desplazado as� el despilfarro del dinero p�blico?En el pasado se usaba el dinero de una manera que ahora es inconcebible. B�rbara de Braganza apost� por los conciertos fluviales en el Tajo, pero ella pagaba un sobresueldo a los m�sicos. El rey apostaba por la guerra y all� que se iba, una decisi�n que ahora queda supeditada a los gobiernos. Qu� maravilla que Isabel de Farnesio invirtiera tant�simo en arte, pero ahora tampoco sabemos en qu� se gastan la mayor�a de los reyes el dinero privado. Si somos sinceros, de los Orange, por ejemplo, solo sabemos que tienen un casopl�n en Grecia. De los reyes no sabemos d�nde pasan sus vacaciones privadas. S�lo est� al tanto el Gobierno. Pero �en 2026 te cambiar�as por un rey? Probablemente no. Cuando veo a los segundones tirarse de los pelos... �si tienes todas las ventajas sin la obligaci�n de tragarte las chapas de los actos institucionales! Yo me cambiar�a solo por un segund�n.Escribe que la peluquer�a es pol�tica. �D�nde hay m�s intenci�n: en los rizos alisados de Esther Mu�oz, en los rizos al aire de Mar�a Jes�s Montero o en el flequillo arquitect�nico de Pilar Alegr�a?En ninguna de las tres: en el cardado de Violeta Mart�nez Pindado, la directora general de Asistencia Sanitaria de Castilla y Le�n. Es un vivo ejemplo capilar de la aspiraci�n de un tipo de matrimonio concreto.�Qu� ve en esa melena?A mucha votante que considera que tiene que votar a un partido concreto porque tiene en casa un cuarto de ba�o m�s que la vecina.Mar�a Antonieta se quejaba a su madre de que desde el mediod�a estaba rodeada de un p�blico que observaba cada una de sus actividades y gestos, desde ir al cuarto de ba�o a comer o parir. Como en Instagram.En parte, s�. Luis XIV, su marido, ven�a de una revuelta de la nobleza a la que devuelve el sentido del deber con respecto a la Monarqu�a llev�ndola a vivir con �l. Mientras se pelearan por estar presentes en una ceremonia, no estaban conchab�ndose contra �l.�Qu� buscamos nosotros cuando lo imitamos en nuestro reino de internet?Ser el ni�o en el bautizo, la novia en la boda y el muerto en el entierro. Ser protagonista de una vida espectacularizada, que es algo muy barroco.Isabel I se embadurnaba la cara con plomo y azufre para mejorar su aspecto. �Han cambiado mucho las cosas?Cuando la gente se echa las manos a la cabeza porque entonces se untaban albayalde o cerusa y no se escandalizan cuando alguien mezcla mercromina con Nivea para ponerse morena, no s� de qu� se est�n riendo.Tambi�n intent� emular la silueta masculina con su ropa. �Se minusvalora a�n a la mujer que en su vida profesional tiende al vestido o al lazo en lugar del traje de chaqueta?Absolutamente. Isabel I convirti� las mangas de jam�n en una copia de los ampulosos de los hombres. Tambi�n el cinturoncito imitaba su silueta. La reina Victoria, por ejemplo, hizo lo contrario. Se present� hiperfemenina porque quiso ser la esposa de su reino en un contexto agitado. Ella era el lugar al que volver. Si hoy quieres presentarte como una mujer a la altura de la inteligencia de un hombre, se sigue valorando m�s el traje de chaqueta.Pero con tac�n.Supongo que en el mundo empresarial el tac�n es un fetiche sexual.Si ma�ana le ofrecieran el presupuesto del Estado para gast�rselo como un rey, �en qu� invertir�a para que la historia no lo juzgara como a sus protagonistas?Favorecer�a una pol�tica de mejor retribuci�n de la riqueza, empezando por m� y luego por mis compa�eros millonarios. Para que la pongan, claro, no para que se la queden. Tambi�n invertir�a en la creaci�n de un centro de recuperaci�n de los oficios artesanos







