El periodista Carlos Enrique Bayo (Barcelona, 1956), exdirector de Público, radiografía el papel de Juan Carlos I durante su reinado, desde el golpe del 23F hasta el cobro de comisiones por la venta de armas, en El rey golfo (Akal), un libro que se nutre de sus investigaciones, de informes confidenciales y de los audios del comisario Villarejo.PublicidadDel monarca campechano a…A lo que nos estaban escondiendo a todos. De hecho, nunca fue un monarca campechano, sino el designado por un dictador como Francisco Franco, al que siempre elogió. Él juró los principios del Movimiento Nacional fascista y heredó sus métodos para enriquecerse robando a la ciudadanía.¿Antes impune que corrupto?No, el rey Juan Carlos fue corrupto antes que impune. La impunidad se la dan cuando, con la ayuda de Estados Unidos, consigue convertirse en el rey con más impunidad en la edad moderna de las monarquías democráticas. Desde entonces, creía que podía hacer lo que quisiera, algo que fue labrando desde que Franco se estaba muriendo para que no le pudiese toser nadie. Pero fue corrupto desde el principio.¿Qué evidencias desmienten su papel de salvador de la democracia?Las evidencias son, aparte de los testimonios que he conseguido recoger y que figuran en el libro, el de Sabino Fernández Campo, jefe de la Casa del Rey, aunque el sumario del juicio sigue siendo secreto, porque recientemente se han desclasificado cuatro papeles sin valor, lo que es una burla; y los de los historiadores que dan por hecho que Juan Carlos I estaba en el golpe de Estado desde el principio. Además, como mando supremo de las Fuerzas Armadas, estaba relacionado con la cúpula del CESID, que amparó esa operación. Sin los servicios secretos no hubiera sido posible y, desde luego, él no la impidió de ninguna manera.¿Qué aportan los documentos del 23F recientemente desclasificados?Son la cortina de humo que se quiso extender frente al verdadero papel del rey. Los documentos que se acaban de desclasificar no narran en absoluto los hechos, sino que son la exposición que crea precisamente el CESID, que destruyó todos los documentos que realmente comprometían al rey. O sea, lo que se desclasifica ahora es lo que se dejó para que luego se viera que el rey no tenía nada que ver. Por eso digo que fue una operación de blanqueo.Publicidad¿Qué falta por saber de su participación en el 23F?Las conversaciones que, sin duda, fueron grabadas entre él y las capitanías generales del Ejército, así como las de los encuentros con Alfonso Armada antes del golpe. Desde luego, su participación en la planificación es nula, porque él era incapaz de planificar nada. Sin embargo, era plenamente conocedor de todo aquello e incluso, como contó luego Sabino Fernández Campo, hasta celebró en un inicio el golpe, porque lo que quería era cargarse a Adolfo Suárez. Y eso es lo que también quería el Ejército, con lo cual coincidían plenamente en su ambición. No había nadie que supiera mejor que él quién estaba organizando el golpe, excepto el CESID, por supuesto."El rey Juan Carlos fue corrupto antes que impune"¿Por qué la prensa protegía al rey?Además de la Constitución, quienes protegían al rey eran el Ejército, la Policía, el servicio secreto y los grandes poderes económicos del Estado. Y todos ellos tenían suficiente poder para convencer a la poca prensa que fuera un poco escéptica o que quisiera sacar a la luz algún trapo sucio, que enseguida era comprada, manipulada o enviada a buscar cortinas de humo por ahí. Y el resto de la prensa era la herencia del franquismo. Mientras, el CESID, igual que escondía a sus amantes, también escondía sus negocios y le ayudaba a ejecutarlos.Sostiene que su blanqueo persiste tras su exilio en Abu Dabi, véanse los documentos desclasificados o sus memorias.Precisamente, esta última operación ha sido un blanqueo para distraer la atención de asuntos más serios. Por ejemplo, en su día se difundió que su fortuna se asentaba en las comisiones por la compra de petróleo del Golfo, pero en cambio se ha ocultado la venta de armas a países árabes a través de la empresa Alkantara Iberian Exports y la compañía Trébol, que forma con su gran amigo Manuel Prado y Colón de Carvajal y con el príncipe georgiano-ruso Zourab Tchokotua. Eso se ha tapado porque esconde cosas mucho más sucias y feas, como la venta de armas a Marruecos para bombardear a los saharauis. Sin embargo, como no se puede blanquear del todo al rey, distraen la atención con otras cosas. De hecho, las grabaciones de Bárbara Rey y los escándalos de las amantes han servido para tapar lo que realmente era grave.Publicidad¿Qué papel jugaron sus relaciones con los países del Golfo en el presunto enriquecimiento ilícito del rey y en la política exterior española?El rey emérito jugaba a ser el gran ministro de Exteriores y el gran diplomático que solventaba los problemas internacionales de España, cuando lo que estaba haciendo era buscar sus propias alianzas. Con Alkantara, cuyo delegado en Arabia Saudí era el traficante de armas Adnan Khashoggi, vende armas a países que son dictaduras y están en guerra. Y, como decía, también suministran a Marruecos bombas de racimo, prohibidas por la Convención de Oslo: un pelotazo de 12.500 millones de pesetas."El rey convirtió la Zarzuela en un centro de evasión de capitales y blanqueo de dinero"¿Cómo contribuyó Juan Carlos al abandono del pueblo saharaui?Lo abandonó desde el principio, porque durante la agonía de Franco se convierte en el mayor confidente de la Embajada de Estados Unidos en Madrid para asegurarse su subida al trono. Él les revela todos los detalles sobre los acuerdos secretos que se están fraguando entre España y Marruecos para abandonar a los saharauis y para tolerar la Marcha Verde, fingiendo lo contrario. Ahí empieza su traición a los saharauis —y también a los españoles en general—, que termina con la venta de las bombas de racimo a Marruecos, de la que obtiene una comisión, igual que de las ventas de las empresas Alkantara y Enasa a Egipto. Sin embargo, todos los españoles terminaríamos pagando los créditos blandos de 22.000 millones de pesetas concedidos por el Gobierno, porque Egipto se declaró en bancarrota y nunca pagó.Usted señala la complicidad de las instancias políticas, judiciales, policiales y mediáticas. ¿Qué debería investigarse sobre el rey?El mayor escándalo es que la Zarzuela se convirtió en un centro de evasión de capitales y de blanqueo de dinero negro al servicio de toda la élite económica española y hasta de la trama china de Gao Ping, a través de la cuenta Soleado, oculta en la banca privada de Suiza. Ese ha sido el gran expolio y saqueo de la hacienda pública española. ¿Por qué la Justicia dejó que prescribiesen los delitos?¿Cuál es el estado de salud de la monarquía después de que Felipe apartase a su padre?Como ya no se puede blanquear a Juan Carlos ni con lejía, emprendieron una operación de blanqueo de la monarquía. La cuestión es que Felipe tiene que parecer totalmente desconectado de cualquiera de los negocios y de los excesos de su padre. Ahora bien, ¿quiere hacernos creer que no sabía lo que hacía su padre y cómo amasó su fortuna? ¿Y que ha renunciado a la herencia cuando no es posible porque Juan Carlos sigue vivo? En realidad, Felipe ha desheredado y apartado a su padre para salvarse él y perpetuar la dinastía borbónica.¿Debería centrarse el debate, más allá de la idoneidad de Juan Carlos, en la incompatibilidad de una monarquía con una democracia igualitaria?Nada ha sido igualitario durante esa Transición que tan ejemplar decían que era. Recordemos que en el discurso de Navidad de 2011 Juan Carlos dijo que "la justicia es igual para todos". Hay que ser caradura para decir eso cuando se ha amparado en la inviolabilidad para cometer las mayores barbaridades con absoluta impunidad. Ahora, Felipe VI tiene que desvincularse de todos aquellos abusos para que perviva su dinastía, pero una vez más va a ser incompatible, porque las monarquías son un legado envenenado de la Edad Media.
Carlos Enrique Bayo: "Las grabaciones de Bárbara Rey y los escándalos de las amantes de Juan Carlos I han servido para tapar lo realmente grave"
El periodista analiza en El rey golfo los escándalos que protagonizaron su reinado, desde el golpe del 23F hasta la venta de armas.






