Errante en la SombraJ. no es un h�roe: lo de volver a Espa�a depende del trabajo y no sabe c�mo lo tiene. Tampoco sabe si su rusofilia lo convierte en un apestado. Dice que una vez jur� amor �en lo bueno y en lo malo� y que le gustar�a cumplir.Un cartel de Vladimir Putin en la Feria del Libro de SanPetersburgo.Actualizado Lunes,
julio
23:53Audio generado con IACeno con Javi o, m�s que cenar, tomo con �l tres cervezas y cualquier cosa para picar. La �ltima vez que nos vimos fue en 2018, un d�a que coincidi� con una final de Champions League de su equipo y a Javi le hace ilusi�n sacar ese recuerdo. Despu�s me dice que: 1) ha echado cuentas y desde este a�o lleva m�s tiempo en Mosc� que en Madrid; 2) que prefiere aplazar el tema de conversaci�n llamado Rusia porque es agotador para �l; y, 3) de todas formas, se da cuenta de que Rusia no le interesa ya a nadie. En parte, a m� me pasa tambi�n. Mi curiosidad por Rusia decay� despu�s del pico de histeria de 2022, pero todo es cuesti�n de escuchar. Javi y yo charlamos 20 minutos de nader�as y luego nos deslizamos al tema llamado Rusia que, en su caso, ha sido siempre personal. Esta vez es casi m�s descarnado que personal.Intento resumir: el dato conocido para m� es que Javi march� a Rusia por idealizaci�n rom�ntica. Se meti� en un curso de ruso en la carrera igual que otros chicos jugaban al tenis y enloqueci� con el mundo de G�gol y Pushkin. Cuando acab� la universidad, se busc� la vida en Mosc� y, una vez all�, paso de la fascinaci�n literaria a la embriaguez. Estar en Rusia en 2005 era como vivir con un adolescente impulsivo y est�pido, pero tambi�n divertido y tierno, tan lleno de vida que logra que los adultos olviden su miedo a la muerte y le perdonen todo. Durante a�os, Javi defendi� a Rusia o, al menos, relativiz� su brutalidad como parte de un aprendizaje, de un camino a la democracia que en 2022 se revel� falso. �Yo conoc�a lo que iba mal, pero pensaba que eran partes del todo, no el todo. Ten�a que haber visto lo que iba a pasar�. Para saber m�sQu� pena escuchar algo as� a alguien querido. Su relato de 2026 se resume en que su vida se ha vuelto claustrof�bica. Sus amigos, rusos liberales y educados, se fueron o se pasaron al lado oscuro del nacionalismo o callaron y se volvieron invisibles. Lo que llama �la Rusia embrutecida� ocup� todo el espacio.Nada funciona, todo es deprimente, los aviones no salen y no tienen a donde ir y la selecci�n no juega el Mundial. La paranoia existe. Pero nadie se queja porque la rabia est� monol�ticamente dirigida hacia el otro. El otro, el mundo.�Acabar�s por volver? �S�. Bueno, no s�. Javi dice que no es un h�roe, que lo de volver depende del trabajo y que no sabe qu� posibilidades tiene en Espa�a. Dice que tampoco sabe si su vieja rusofilia lo convierte en un apestado en su oficio. Se da cuenta de que Rusia es hoy una fuente de dolor y de soledad para �l, pero que una vez jur� amor �en lo bueno y en lo malo� y que le gustar�a cumplir ese compromiso.







