ExplicativoLos cambios hormonales pueden influir en la salud del hígado. Foto: ISTOCK07.07.2026 11:36 Actualizado: 07.07.2026 11:36

La menopausia no solo representa el final de la fase reproductiva de la mujer, sino que también trae consigo una serie de cambios hormonales que pueden impactar la salud metabólica. Uno de estos cambios es el aumento del riesgo de hígado graso, una enfermedad que se manifiesta con la acumulación de grasa en el hígado.En una entrevista con el programa 'Buen Día', de Teletica, la hepatóloga Ana María Vaquero explicó que la disminución de los estrógenos durante la perimenopausia y la menopausia reduce la protección natural del hígado. "El estrógeno promueve la disminución de la producción de grasa en el hígado", afirmó.La especialista explicó que los estrógenos ayudan a reducir la grasa en el hígado, mejoran la sensibilidad a la insulina y favorecen una distribución más saludable de la grasa corporal. Sin embargo, al disminuir sus niveles, aumenta el riesgo metabólico. "Después de los 40 años esta enfermedad es más frecuente en mujeres", aseguró. LEA TAMBIÉN El ejercicio ayuda a reducir el riesgo de hígado graso. Foto:ISTOCKAlgunas medidas ayudan a reducir el riesgoAunque la menopausia incrementa la probabilidad de desarrollar hígado graso, los especialistas coinciden en que adoptar los siguientes hábitos saludables puede ayudar a reducir el riesgo:Mantener un peso adecuado.Consumir alimentos ricos en fibra.Disminuir la ingesta de azúcares y productos ultraprocesados.Realizar actividad física de manera frecuente.Dormir lo suficiente.Mantener bajos los niveles de diabetes, colesterol e hipertensión arterial.Los especialistas advierten que mantener estos hábitos también contribuye a prevenir alteraciones metabólicas asociadas con la aparición y progresión de esta enfermedad hépatica. LEA TAMBIÉN Una alimentación equilibrada favorece la salud hepática. Foto:ISTOCKLa especialista aclaró que la menopausia no significa que todas las mujeres desarrollen hígado graso. "Al final todo esto es una suma de factores de riesgo", explicó, al mencionar el sobrepeso, la obesidad abdominal y la resistencia a la insulina entre los principales.Otro aspecto que destacó es que el hígado graso suele ser una afección silenciosa. En la mayoría de los casos no produce dolor y muchas personas desconocen que lo padecen hasta que se realizan un chequeo médico. No obstante, la fatiga persistente y el aumento de la circunferencia abdominal pueden ser señales que ameritan una valoración profesional. LEA TAMBIÉN Los chequeos médicos permiten detectar la enfermedad a tiempo. Foto:ISTOCKPara identificar esta enfermedad, los médicos realizan una historia clínica y solicitan análisis de sangre que permiten evaluar el riesgo de fibrosis hepática mediante índices como el FIB-4. Si es necesario, el estudio puede complementarse con pruebas de imagen, como el ultrasonido o la elastografía, que ayudan a determinar el grado de afectación del hígado.La doctora Vaquero destacó que el hígado graso puede revertirse si se detecta a tiempo con cambios en el estilo de vida. Si la fibrosis está avanzada, puede ser necesario recurrir a medicamentos, además de mantener una alimentación saludable y hacer ejercicio.Finalmente, la especialista hizo énfasis en la importancia de los controles médicos periódicos, especialmente después de los 40 años o durante la perimenopausia y la menopausia. Detectar a tiempo los factores de riesgo y actuar de forma preventiva puede evitar que la enfermedad avance hacia complicaciones como la fibrosis o la cirrosis hepática.