Por otra parteEl PP cambia su estrategia de cara a las elecciones: se arrima a Vox y presume de haberlo amansadoMoreno y Gavira, tras la firma del pacto en Andaluc�a.EFEActualizado Lunes,

julio

23:53Audio generado con IATal d�a como hoy de hace tres a�os el primer encierro de los sanfermines coincid�a con el inicio de una campa�a electoral que se iba a desarrollar por primera vez en pleno verano. El desgaste del Gobierno era evidente, pese a que a�n no hab�a emergido la corrupci�n, y se atribu�a a los efectos de la pandemia, a la crisis energ�tica provocada por la guerra de Ucrania, a las claudicaciones con el independentismo vasco y catal�n y a las dif�ciles relaciones entre los socios, PSOE y Podemos. El efecto hab�a sido un enorme batacazo de ambos partidos en las elecciones auton�micas y municipales del 28 de mayo y la convocatoria de generales 24 horas despu�s. En ese momento Vox, un toro que andaba descolgado de la manada, se convirti� en el gran protagonista, porque provocaba en el PP el temor de verse en la tesitura de pactar con la ultraderecha mientras el PSOE alimentaba al morlaco para que metiera a�n m�s miedo y les ahuyentara a los votantes m�s centristas.Ya en el discurso institucional en el que anunciaba la disoluci�n de las Cortes, Pedro S�nchez advert�a de que, ante las nuevas mayor�as conformadas por el PP y Vox, convocaba a las urnas para "clarificar la voluntad de los espa�oles". Es decir, les avisaba de que tuvieran claro que si votaban al PP estaban apostando tambi�n por Vox. Entre unas elecciones y otras, el PSOE celebraba como una victoria cada derrota de sus candidatos en una alcald�a o una presidencia auton�mica si era a consecuencia de un pacto de la derecha y la ultraderecha. Ante cualquier nuevo acuerdo pon�a en marcha su estrategia del aviso a navegantes, del "�no lo est�is viendo?", del "ojo, que viene el toro", y no cualquier toro, un toro desbocado. Feij�o, en su estreno como candidato y espoleado por los avances de su partido, proclamaba que Vox no era un socio de fiar, anunciaba que su intenci�n era gobernar en solitario e incluso fantaseaba con estar dispuesto a hablar con los socialistas si necesitaban votos para una mayor�a. Todas las cuentas le salieron mal y fue el PSOE el que pact�, aunque fuera con el diablo. El toro fue devuelto a los corrales a la espera de los acontecimientos.Tres sanfermines despu�s, los actores son los mismos pero el panorama muy diferente. A un PSOE asfixiado por la corrupci�n ya no le vale con sacar a pastar al toro para que d� m�s miedo. El PP ha apartado sus temores, se ha arrimado a �l y presume de haberlo toreado. En el �ltimo semestre ha habido cuatro elecciones auton�micas con el mismo desenlace, un pacto PP-Vox. Todas las encuestas publicadas este fin de semana ya juntan en sus titulares a los dos partidos, que podr�an llegar a sumar m�s de doscientos diputados, seg�n algunas de ellas. Queda claro que van a ir de la mano, que el acuerdo marco que han firmado servir� tambi�n para unas generales a las que el PP espera ir acompa�ado de un animal m�s manso. En G�nova se han lanzado al ruedo porque, como dijo El Espartero -que, por cierto, muri� empitonado-, "m�s corn�s da el hambre". Y es que en la oposici�n no se torea. A la espera del chupinazo de S�nchez, una advertencia m�s del refranero espa�ol al confiado PP: "Hasta el rabo, todo es toro".