Norteamérica, organizadora de la Copa del Mundo, se ha quedado sin representantes. A Canadá y México les siguió Estados Unidos, selección a la que Bélgica le hizo poner los pies en el suelo. De los sueños se despierta.Hans Vanaken celebra el tercer gol belga ante los estadounidenses en Seattle Lindsey Wasson / Ap-LaPresseEl Mundial afrontó la noche de este lunes uno de los partidos más extraordinarios de cuantos se han disputado en casi un mes de competición. No tanto por lo que iba a suceder en el terreno de juego de Seattle, en el choque entre estadounidenses y belgas, sino por lo que había ocurrido en los despachos, unos hechos con el eco de las supuestas corrupciones que se denunciaron en Argentina en 1978 bajo la dictadura de Videla. Pero con una notable diferencia. Entonces todo fue oculto y ahora las cosas se registran a plena luz y colgándose medallas.Se evidenció que los estadounidenses estaban sobrevalorados y que todo eso de que podían ser campeones del mundo era solo una exageración sin ton ni son“Si hay algo más irritante que la intervención de un árbitro en un partido, es la de un político”, escribió Sally Jenkins en The Atlantic. En el once inicial de los estadounidenses figuró su máximo goleador, Falorin Balogun, después de que el presidente Donald Trump llamara a Gianni Infantino, el jefe de la FIFA, y el “organismo independiente” de esta organización le levantó la sanción de un partido de suspensión, tras la tarjeta roja en el encuentro previo contra Bosnia-Herzegovina, por una dura entrada al tobillo de un rival.Lee tambiénEl estadio estaba a reventar, en una de las expresiones máximas de la ola de euforia que recorría este país por un deporte que se ha realzado gracias a inmigrantes como Balogun, que no le hacen pizca de gracia a Trump. Era la primera vez que EE.UU. tenía la oportunidad de pasar a la ronda de cuartos en 24 años y no podía faltar su principal cañonero, que llevaba tres goles.Esto sí es lo que se llama justicia divina. Con Infantino de testigo de sus propias maniobras, los europeos se impusieron con un humillante 1-4, en un partido en el que se evidenció que la selección nacional estadounidense estaba totalmente sobrevalorada y que todo eso de que podía ser campeona del mundo era solo una exageración sin ton ni son. Todavía está lejos de los buenos equipos y carece de verdaderos jugadores determinantes, esos que cambian el rumbo de una escuadra. Balogun, convertido en estrella, es un delantero centro como tantos.La selección belga se burló de Estados Unidos por el caso Balogun. En sus redes sociales compartió una foto del delantero Romelu Lukaku, que marcó el cuarto gol, celebrando su tanto acompañada del texto: 'Revierte esto', en una aparente alusión a la polémica. También destacó el marcador final en una publicación anterior, escribiendo como pie de foto: “Se llama fútbol”, con la palabra “soccer” tachada. EE.UU. es uno de los pocos países que se refiere a este deporte como “soccer”. Incluso los jugadores, sobre el terreno de juego, se mofaron de Trump imitando su forma de bailar.La debacle estadounidense empezó a los nueve minutos al anotar De Ketelaere desde el centro del área, en un balón cruzado por una gran asistencia de Raskin. Se veía venir porque los europeos ya habían dispuesto de más ocasiones, una cuando aún se jugaban los segundos iniciales.En esos primeros minutos ya se sentaron las bases. Los estadounidenses experimentaron el salto en el nivel de competencia respecto a sus cuatro partidos anteriores. Por primera vez, después de la pájara inicial de Paraguay, se enfrentaban a un rival de calidad. Los estadounidenses tuvieron menos espacios para jugar. Los regates de los de Mauricio Pochettino, que en otras ocasiones dejaban atrás a los centrocampistas, ya no funcionaban contra rivales más experimentados.Lee tambiénAdemás del júbilo, para los locales también se trataba de buscar revancha. En el 2014, en el Mundial de Brasil, los belgas ganaron en octavos por 2-1 a los norteamericanos. De aquel equipo belga todavía continúan varios jugadores. A DeBruyne o Lukaku, dos de sus estrellas, el entrenador Rudi Garcia los dejó de suplentes, mientras que Courtois es insustituible y Meunier y Witsel han calentado banquillo en este torneo.El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, presente en Seattle para ver el EE.UU.-Bélgica en medio de la polémica por la concesión a Donald TrumpManu Fernandez / Ap-LaPresseCourtois era un espectador más, sin que Balogun le pusiera en apuros en ningún momento en media hora de juego, cuando forzó un tiro libre cerca del área. Lo ejecutó Tilman, su tiro lo desvió Vanaken, que había entrado hacía poco, y el meta del Madrid no pudo hacer nada. A pesar de haber podido encajar algún gol más, el marcador estaba empate en el 31. Pero solo por escasos dos minutos, cuando de nuevo De Ketelaere remató de cabeza a la red, en el 33, un centro de Trossard.Pulisic y compañía mostraron una impotencia absoluta, y los belgas tal vez podían lamentar luego no haber transformado algunas de las ocasiones que tuvieron antes del descanso.Lee tambiénJusto al regreso del vestuario, los comentaristas compararon a Balogun con Erlind Haaland, porque el noruego tocó pocos balones contra Brasil el domingo y se apuntó los dos goles de la victoria. Pero esa comparación entre de rematadores era más que hiperbólica.EE.UU. salió a presionar con más fuerza, cercando a los rivales. Marcó, sin embargo, Vanaken en el 57, el mismo que colaboró en el gol de los locales. Su tanto es uno de los más absurdos en este torneo. Hubo un pase desde el área belga, que controló el portero Freese al otro lado. Trató de hacer un regate, o similar, De Ketelaere le robó la cartera y, desde lejos, conectó su compañero, sin portero y con el intento de Ream en vano por impedir el desastre. El público expresó cierta crueldad hacia Freese, el mejor hasta ese momento en su equipo.Fue entonces cuando Doku y Lukaku entraron al pasto. Un cambio de delanteros, si bien energía fresca y mucho regate. Los de las barras y las estrellas tuvieron más control, pero la amenaza la llevaban los belgas en cada aproximación.Resultó elocuente la superioridad de los futbolistas belgas, en una clara evidencia de que los estadounidenses, a pesar de la maquinaria propagandística, todavía están en un segundo nivel. No forman parte de la élite. Ya en el descuento, un error defensivo grave dejó la pelota a los pies de Lukaku, un rematador de los de verdad, de los que adolece Estados Unidos.Ganó Bélgica, próximo rival de España, y perdieron Trump y las trampas o malas artes.Reacción de Pochettino“Creo que tenemos que aprender”“No entramos realmente en el partido. En ningún momento estuvimos metidos en el juego, ni siquiera después de marcar el gol del empate. A partir de ahí, la siguiente jugada volvió a ser muy complicada para nosotros. Hay que felicitar a Bélgica. Fueron mejores que nosotros”, afirmó Mauricio Pochettino, entrenador de la selección de Estados Unidos.“Simplemente no fue nuestro día. No se trata de buscar excusas ni argumentos, porque no mostramos el nivel que este equipo suele ofrecer. Esa es la realidad”, reconoció un director técnico que había propagado la idea de que podían ser campeones del mundo.“Creo que tenemos que aprender; esto forma parte del proceso de aprendizaje. Debemos analizar este partido y entender por qué no lo afrontamos de la misma manera que los demás encuentros del Mundial. Puede haber distintas razones, pero la explicación más sencilla es que, tanto colectiva como individualmente, no estuvimos a nuestro nivel”, subrayó, sin entrar en la materia de que Bélgica es realmente el primer rival de nivel alto con el que se habían cruzado.“Por supuesto, el principal responsable soy yo. Tenemos que revisar y evaluar lo que hicimos, porque este no fue el rendimiento ni la forma de jugar que normalmente mostramos. Hay decepción por el resultado y por cómo se dio el partido, y ahora será importante analizarlo”, señaló. Pochettino confesó previamente que está dispuesto a seguir en el cargo.