Salvo que Donald Trump decida hacer una llamada a Gianni Infantino y la FIFA vuelva a tergiversar las reglas del deporte rey a su antojo, Bélgica será el rival de España en cuartos de final, tras superar en la tarde de Seattle a la última anfitriona que quedaba viva, Estados Unidos, por un aplastante 1-4. De Ketelaere, con dos tantos, Vanaken y el inmortal Lukaku hicieron los tantos de los “diablos rojos”, mientras que Tillman, de falta directa, anotó el único gol del cuadro anfitrión. Pese a haber cuajado un gran torneo previo, Estados Unidos dijo adiós a la competición con una imagen muy pobre. La excesiva mercantilización del presente Mundial, que ha alcanzado cotas nunca antes vistas e imaginadas, hizo que el mundo mirase con suspicacia lo que ocurría en suelo yanqui y, por osmosis, el papel de la selección local, Estados Unidos. No obstante, los de Mauricio Pochettino se encargaron de limar, con buen juego y partidos divertidos, la imagen áspera que sobre ellos recayó. Pero, tras la suspensión de la pena a Falorin Balogun para que pudiese jugar el partido de octavos de final, con el presidente alardeando por enésima vez de su inmenso poder pese a no saber en qué consiste una tarjeta roja, el globo terráqueo volvió a ponerle la cruz a la selección norteamericana. A los belgas, sin ellos quererlo, se les adjudicó el papel de vengadores: aquellos que tenían que eliminar a EEUU como lección por haber hecho trampas. Y lo consiguieron. A cambio, el mundo lo celebra con un festín de mejillones con patatas. TE PUEDE INTERESAR Y es que, aunque la selección estadounidense ha podido poner distancia con las palabras del hombre que ama los aranceles, esta no ha querido hacerlo. Pochettino defendió lo injustificable en la rueda de prensa: la decisión que exime a Balogun de castigo. Es curioso que el preparador argentino diese un toque de atención público a su jugador Tim Weah cuando este criticó la desorbitada política de precios de la FIFA para esta Copa del Mundo, aludiendo que no hay que mezclar fútbol y política –¿acaso es posible separarlos hoy en día?– cuando él ha elogiado siempre que ha podido al antiguo presentador de The Apprentice en su rol como presidente del gobierno, al igual que ha defendido en ocasiones al de su país natal, Javier Milei. Pobre partido de los locales Si, como su referente, Pochettino hubiese podido hacer uso de una motosierra en el partido contra los belgas, igual no se lo habría pensado mucho. Seguramente desconcentrados por la enorme polémica que le ha rodeado, Estados Unidos cuajó su peor partido del torneo y fue superado por su rival durante todo momento. No tardó Charles De Ketelaere en poner el 0-1 en el marcador, tras un centro del sorprendente Nicolas Raskin, antes de cumplirse el minuto diez del encuentro. La titularidad del autor del tanto no era segura, y llegaba al choque de la ciudad en que se fundó Starbucks muy criticado por su falta de olfato en el torneo. Si bien, Rudi García le dio la oportunidad al espigado delantero en detrimento del tanque Lukaku, que se quedó en el banquillo junto al otro gran peso pesado, Kevin de Bruyne, que acumulaba más de treinta titularidades seguidas con su selección. Tampoco Doku fue de la partida, quizás el más desequilibrante de toda la escuadra centroeuropea. García ajustó muchas de las piezas que no funcionaron en los primeros 85 minutos del último partido ante Senegal, y la jugada le salió realmente bien. Parecía yacer en la lona el equipo estadounidense ante el buen hacer de los belgas durante los primeros veinte minutos. Pero no les vino mal el parón por hidratación a los de Pochettino. En el minuto 30, Balogun se inventó una falta cerca del área y Tillman, como ocurrió ante los bosnios, la clavó de forma directa en la meta rival. Si hoy en día es ya difícil ver goles de falta directa en un partido, pueden imaginarse lo inusual que es que un jugador lo haga en dos encuentros consecutivos. Nada pudo hacer Thibaut Courtois, ya que el esférico dio en la cabeza de Vanaken y cambió su trayectoria. Tillman empató el partido de falta. (Reuters) Este 1-1 no hacía justicia a lo visto sobre el Lumen Field, pero lo cierto es que la alegría de la hinchada local duró poquísimo. Apenas dos minutos después del empate De Ketelaere, de nuevo, volvió a batir a Matt Freese, para poner el 1-2. No fue el mejor día de este guardameta y graduado en Economía en Harvard. En este caso, la asistencia la firmó Leandro Trossard, quien cuajó una excepcional primera parte. Goleada final En la segunda parte se constató el naufragio de la selección de las barras y las estrellas. Y si la embarcación capitaneada por Pochettino hizo aguas en la primera mitad, fue Freese quien se encargó de hacerla chocar contra el iceberg. El meta se pegó un tiro en el pie al errar de forma grosera en una salida y dejar el balón para que Vanaken anotase a puerta vacía, desde fuera del área, el 1-3. Tampoco el defensor Tim Ream estuvo atinado para evitar el tanto del mediocampista del Brujas. El goleador, por cierto, sustituyó en la primera mitad a Amadou Onana, que pareció haberse lesionado de gravedad. La última media hora del partido resultó en un ‘quiero y no puedo’ de los locales, con más corazón que con ideas, incapaces de batir a Courtois. De hecho, quien sí vio puerta fue Lukaku, para ampliar la ventaja al definitivo 1-4. El mítico goleador belga lleva ya siete goles en los cuatro torneos que ha disputado en su carrera, y puso la guinda a una actuación sobresaliente del cuadro centroeuropeo. Pochettino consuelta a Balogun. (EFE/Christopher Torres) A Bélgica, sin duda, le quedó bien el traje de héroe que pareció el mundo endosarle para vengar la más que presumible injusticia cometida por la FIFA. Estados Unidos, por su parte, fue una sombra de lo que había sido durante los restantes cuatro encuentros del torneo, seguramente superada por una decisión que, lejos de traer consecuencias positivas, les desconcentró. Tras los pinchazos de México y Canadá, ayer y anteayer, respectivamente, el Mundial 2026 se queda sin sus tres organizadores. Sí sigue en liza la selección belga, repitiendo su triunfo ante EEUU en los octavos de final del Mundial 2014 y vengando –de nuevo, el beligerante verbo– una derrota de hace 96 años: el primer partido que jugaron Estados Unidos y Bélgica en un Mundial fue en 1930, en la primera jornada del Mundial de Uruguay, y se lo llevó el conjunto americano por 3-0. Los de García buscarán un hueco en semifinales contra España el próximo viernes. En este caso, será la selección dirigida por Luis de la Fuente la que podrá vengar el resultado del último enfrentamiento en eliminatorias de un Mundial entre ambos equipos. Fue en México 1986, también en cuartos de final, y los centroeuropeos se llevaron el gato al agua en la tanda de penaltis. Habrá que ver si la historia es distinta en Los Ángeles. Salvo que Donald Trump decida hacer una llamada a Gianni Infantino y la FIFA vuelva a tergiversar las reglas del deporte rey a su antojo, Bélgica será el rival de España en cuartos de final, tras superar en la tarde de Seattle a la última anfitriona que quedaba viva, Estados Unidos, por un aplastante 1-4. De Ketelaere, con dos tantos, Vanaken y el inmortal Lukaku hicieron los tantos de los “diablos rojos”, mientras que Tillman, de falta directa, anotó el único gol del cuadro anfitrión. Pese a haber cuajado un gran torneo previo, Estados Unidos dijo adiós a la competición con una imagen muy pobre.
Bélgica enseña a EEUU (y a Trump) que los partidos se ganan en el césped con una imponente goleada (1-4)
La enorme polémica que ha rodeado al partido por la suspensión de la roja a Balogun desconcentró a la selección anfitriona, muy inferior a la europea










