A pocos metros del Pont Neuf, el primer puente de piedra que se construyó en París, y enfrente del monumental Louvre, el museo más visitado del mundo, tiene su showroom Soeur, una firma de moda que sigue ensanchando las costuras del anhelado estilo parisino. Siguiendo los patrones de la distinción francesa, Domitille Brion afirma que sería maravilloso apelar al arte de la famosa pinacoteca como fuente de inspiración, pero reconoce que la realidad de su trabajo como diseñadora es menos fantasiosa. En una sala de techos altos y molduras, enseña una colección para otoño-invierno que no necesita muchas explicaciones. La calidad de la lana merino, la suavidad de la piel, los patronajes de pantalones y chaquetas, la caída de los vestidos o los detalles que distinguen sus diseños atemporales son más que visibles incluso en las perchas. Rodeada de sus últimas creaciones, la fundadora de esta marca en expansión se detiene con delicadeza en cada prenda para acariciar las fibras, mostrar las precisas puntadas que las diferencian y poner palabras a su manera de entender la moda, que concibe como una forma de embellecer y acompañar a las mujeres con comodidad en su vida diaria. Soeur es una firma parisina cien por cien, construida bajo esos techos de zinc gris azulado y paredes de caliza color crema que se extienden por la ciudad, especialmente en los distritos más céntricos, como el número uno donde está el epicentro de la empresa. Cualquiera podría pensar que todo a su alrededor podría inspirarle, pero Domitille Brion tiene sobre todo una obsesión a la hora de crear prendas con muy buen gusto: el movimiento. Por eso, no es extraño verla con la mirada perdida entre las mujeres que se mueven por la ciudad. Se fija en el vaiven de sus vestidos, faldas o blusas cuando hacen los gestos más rutinarios. Cómo se pliega esa falda al caminar, por dónde se arruga el jersey al saludar con la mano o qué sobresale del pantalón al sentarse en una cafetería. Lo que más le inspira artísticamente es la danza, que le motiva a construir siluetas que imagina de arriba a abajo. Si la noche anterior se embelesó con una obra del coreógrafo Angelin Preljocaj, ahora recuerda que hace pocos días hicieron una sesión de fotos con la bailarina Sun-A Lee, la mejor carta de presentación de Soeur, una firma muy personal que empezó junto a su hermana Angélique, hasta hace poco encargada de la parte financiera de la empresa. Todo sucedió cuando su hija, que ahora trabaja con ella, era adolescente y no encontraba ropa que le gustara. Decidió crearla ella atendiendo a sus intereses, pero pronto se percató de que necesitaba un reto más ambicioso, que le permitiera jugar más con la figura femenina.“Me di cuenta que hacer ropa para mujeres más mayores me permitía ser más creativa, sobre todo con la elección de tejidos más sofisticados, como la piel y la seda, que siempre están en mis colecciones”, cuenta la diseñadora, vestida íntegramente de negro, con unas zapatillas veraniegas y varios anillos que también ha diseñado ella. En Soeur, una se puede vestir de la cabeza a los pies. Los zapatos y los bolsos son de las familias que más les funcionan. Su cierre en forma de S ya se ha convertido en un icono para sus clientas. “Este diseño nos pareció que era una manera de reconocer la marca pero sin ser realmente un logo”, cuenta sentada al lado de Freja Day, CEO de la empresa, que entró en Soeur al mismo tiempo que el primer fondo de inversión, Experience Capital en 2023, para dar el salto a la internacionalización. En ese momento fue cuando Angélique dejó su responsabilidad de gestión y pasó a ser solo socia de Soeur. Aquí empezó la expansión de la firma, que se reforzó todavía más con la entrada de Style Capital, pero sin perder la libertad creativa. “Tengo total independencia en el diseño”, asegura Domitille Brion, quién valora la atemporalidad y la durabilidad de las prendas sin perder de vista la calle, las redes y las pasarelas. Se fija en las tendencias solo para llevarlas a su terreno. Aprendió el oficio en una escuela de moda, pero cuando terminó sus estudios trabajó en periodismo y estilismo de revistas, mientras que más tarde la vida le llevó a diseñar vestuario de cine. Cuando tuvo a su primer hijo, se decantó por un trabajo más estable y entró en el equipo de diseño de Bonpoint, donde estuvo 12 años, en su etapa de mayor crecimiento. Con todo el aprendizaje de una firma de calidad como esta infantil, abrió la primera tienda de Soeur en Rue Bonapart, en el confort de su barrio y pensando en sus amistades. Aunque es una tienda pequeña, sigue siendo de las que más vende en París. En plena expansión en España, donde acaban de abrir su primera tienda en Barcelona y ya tienen dos en Madrid, cuenta que el mercado español es el segundo para la firma. El crecimiento actual se centra en Asia y Estados Unidos, pero también es muy importante la expansión en Reino Unido e Italia. Entre las aperturas más recientes están Roma y Seúl, además de las próximas aperturas en Nueva York, Ámsterdam o Ginebra. Con una facturación de 75 millones de euros en 2025, la previsión para este año es alcanzar los 100. Aunque su foco es la moda femenina, próximamente pondrán a la venta una cápsula para hombre. No quieren ir más allá en el campo masculino, pero para Domitille Brion atreverse a explorar nuevos mundos forma parte de sus retos. Por eso, también van creciendo las diferentes familias que abarcan. De hecho, los complementos representan ya el 30% de su facturación. Después de potenciar la bisutería han empezado con las gafas de sol mientras también van desarrollando la venta de segunda mano a unos precios más asequibles para las clientas más jóvenes, mucho más habituadas a comprar en este sector creciente. No está cómoda con la etiqueta de quite luxury, dice la diseñadora, mientras la directora general añade que prefieren hablar de smart luxury. “Sin que suene pretencioso”, aclara Domitille Brion, que ha convertido Soeur en la firma que toda hermana recomendaría.