ColumnistasCada semana asistimos a anuncios y retóricas respecto al sistema penitenciario que no pasan de ser un espectáculo estridente y vacío. Se habla de acciones novedosas y de acabar con las alcahueterías, aunque el grupo que hoy gobierna haya estado allí desde hace cuatro añosEscuchar07 de julio 2026, 05:30 a. m.Pocas cosas están resultando más tentadoras para los movimientos populistas en América Latina que convertir las cárceles en instrumentos propagandísticos. Lo hacen Noboa, Kast, Fujimori, Fernández o De la Espriella –para hablar de los casos más recientes–, siguiendo, por supuesto, la marca Bukele. No importa que El Salvador no tenga nada que ver con otros países; frente al hartazgo –legítimo– por la violencia estructural que carcome a nuestras sociedades, las promesas simples son muy atractivas. Marco FeoliMarco Feoli es abogado, profesor en la Universidad Nacional (UNA) y miembro del Subcomité para la Prevención de la Tortura de la ONU.
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