“Debería charlarse otra vez”, contestó el ministro de Economía, Luis Caputo, a la posibilidad de volver a usar el swap con Estados Unidos. Una herramienta que el Gobierno dejó afuera del pool de fuentes que armó para pagar los vencimientos de lo que queda del 2026 y de todo el 2027, pero que usará como bala de plata en caso de emergencia, como ya lo hizo en la corrida cambiaria previa a las elecciones legislativas del año pasado. Y si bien el acuerdo de intercambio de monedas está disponible, las elecciones a las que se enfrentará Donald Trump en noviembre próximo pueden condicionar la negociación.

El equipo económico presentó un programa financiero “flexible” y con “opcionalidades” para contar cómo va a cubrir casi USD 20.000 millones en obligaciones del Tesoro en lo que queda del año en curso y USD 24.600 el próximo, que es electoral, y para el que buscó anticiparse a posibles tensiones. Entre los diferentes instrumentos, la Secretaría de Finanzas contabilizó desde el rollover de la deuda intra sector público, hasta los desembolsos del Fondo Monetario Internacional (FMI) y las privatizaciones de empresas públicas. Pero no las líneas swap que mantiene con EE.UU. y con China.

Ante una pregunta de PERFIL, el titular del Palacio de Hacienda aseguró que ese acuerdo de monedas entre los bancos centrales por hasta USD 20.000 millones “no está incluida” aunque sí está al alcance de las necesidades locales, pero que requeriría de una conversación previa. “Nosotros siempre nos preparamos para lo más difícil. Nuestro trabajo es por definición prepararnos para cualquier escenario. Hace mucho tiempo que venimos trabajando en otras alternativas”, planteó.