La violencia entre las dos facciones principales que mantienen una lucha cruel por lograr el poder del cartel de Sinaloa, la mayor organización mundial de narcotráfico en los últimos lustros, se ha disparado en los dos últimos años con episodios que han llegado a paralizar la vida cotidiana en Culiacán, la capital del estado que da nombre a la banda criminal, y restan eficacia a los esfuerzos de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, para apaciguar los ánimos de Donald Trump, que ha amenazado en reiteradas ocasiones con ordenar intervenciones militares en el país vecino para combatir la llegada de drogas y otras sustancias a Estados Unidos.La situación es compleja en México y la presión de Washington crece. Así lo transmite un informe del think tank International Crisis Group, que se ha presentado esta mañana (hora de Bruselas). Con el título 'La guerra de los herederos en Sinaloa: combatir el crimen en México bajo presión de EE. UU.', el reputado grupo documenta el aumento de la violencia y analiza sus consecuencias políticas y sociales y su influencia en las relaciones entre México y Estados Unidos.La lucha continúa desde septiembre de 2024 entre Los Mayos y Los Chapitos, los dos clanes que compiten por el control del cartel de Sinaloa y que representan a los herederos de los dos líderes históricos y socios, Joaquín Guzmán Loera, el Chapo, e Ismael Zambada, el Mayo. Mientras que el Chapo, detenido varias veces y protagonista de fugas dignas de telenovelas, fue extraditado a Estados Unidos en el 2017 y condenado a cadena perpetua en 2019, el Mayo no fue capturado hasta 2024, gracias a que uno de los hijos de El Chapo, Joaquín Guzmán López, llegó a un acuerdo con las autoridades de EE.UU. para entregarlo y así evitar una sentencia tan dura como la de su padre.La guerra entre las dos facciones se ha traducido, según los datos facilitados por ICG, en más de 2.600 homicidios dolosos entre septiembre de 2024 y marzo de 2026, además de 3.800 denuncias de personas desaparecidas, aunque se sospecha que la cifra real es muy superior. ICG también destaca las numerosas muertes de transeúntes ajenos al conflicto que se vieron envueltos en emboscadas y la brutalidad de la violencia entre los clanes, con demostraciones de crueldad.El estallido del conflicto interno coincidió con el último mes de mandato del anterior presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, dirigente del partido Movimiento para la Regeneración Nacional (Morena), que introdujo la filosofía de “abrazos, no balazos” para abordar el problema del narcotráfico, Pese a coincidir en su enfoque de buscar las raíces de la violencia más que limitarse a la represión policial, su sucesora en el movimiento y el Gobierno, Claudia Sheinbaum, tuvo que reforzar la acción de las fuerzas de seguridad para atajar la creciente violencia.Datos de ICGLa violencia entre las dos facciones de Sinaloa se ha traducido en más de 2.600 homicidios dolosos y 3.800 denuncias de personas desaparecidas, aunque se sospecha que la cifra real es muy superiorEl plan de Sheinbaum logró resultados y pacificó la situación en Culiacán, pero el conflito se ha trasladado a la zonas rurales, donde continúan los enfrentamientos y asesinatos. La oenegé de análisis internacional valora que la guerra intestina del cartel de Sinaloa ha erosionado el respaldo local y la situación de inseguridad ha provocado la pérdida de unos 15.000 puestos de trabajo y unas pérdidas de más de 1.000 millones de dólares, además de hundir sectores como el inmobiliario.Los expertos entrevistados por ICG explican que el cartel de Sinaloa no tiene patrón y que las facciones tienen acceso cada vez más a armamento sofisticado como vehículos blindados de producción local y que utilizan drones con fines de espionaje y para bombardeos. El Gobierno mexicano centra sus esfuerzos en la búsqueda de los hijos prófugos de El Chapo, Iván Archibaldo Guzmán y Jesús Alfredo Guzmán, y del heredero de El Mayo, Ismael Zambada Sicairos, el Mayito Flaco.Miembros del ejército mexicano sellan la zona donde fue encontrado el cadáver de un secuestrado en Culiacán el pasado mayo. Iván Medina / EFEEl gobierno de Sheinbaum ha dado pasos para rebajar la presión de Washington, aunque discrepa de las acusaciones de Washington de que Sinaloa es un gran centro productor de fentanilo, un potente opioide sintético cuya adicción ha provocado ya más de medio millón de muertes en EE.UU.La inquilina del Palacio Nacional ha defendido siempre que no admitirá ningún cuestionamiento de la soberanía nacional mexicana y que la lucha contra el narcotráfico se librará con firmeza y principios, pero se ha mostrado pragmática y ha facilitado ya la deportación de 92 narcotraficantes y ha dado golpes contra capos como Nemesio Oseguera, el Mencho, líder del cartel Jalisco Nueva Generación, que fue abatido el pasado febrero durante una operación policial. La muerte del Mencho provocó altercados, bloqueos de carreteras e incidentes en numerosos estados que se saldaron con 62 fallecidos.Pese a ese tipo de acciones, Trump ha redoblado la exigencia con México, un socio comercial con quien tiene que revisar este año el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Tlcan). Washington dio un paso más el pasado abril al imputar a nueve funcionarios, entre ellos el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha, amigo de López Obrador y aliado de Sheinbaum, por vínculos con el narcotráfico. La presidenta de México ha considerado esas acusaciones como débiles y ha prometido actuar si se demuestran ciertas. Estados Unidos pretende que México ataque las redes de corrupción política que han permitido operar al narcotráfico en las últimas décadas y blande la amenaza de la intervención militar en caso de que no se registren avances, mientras Sheinbaum se mueve con tacto y sin dejarse intimidar. La pacificación de Sinaloa sería un éxito que rebajaría la tensión entre México y EE.UU. Periodista, reportero y viajero. Redactor jefe de Narrativas Visuales de ‘La Vanguardia’. Profesor asociado del máster de periodismo BCN-NY de la UB. Premio Unicef (2001), Premi del Consell de Benestar Social (2002) y Premio Tiflos (2010)
La guerra interna del cartel de Sinaloa merma los esfuerzos de Sheinbaum para calmar a Trump
Un informe de International Crisis Group alerta de las consecuencias sociales y políticas de la violencia entre las facciones de Los Chapitos y Los Mayos y su influencia en las relaciones entre México y EE.UU.







