La brecha entre propietarios e inquilinos no ha dejado de ensancharse desde el 2008, en paralelo al creciente encarecimiento y las mayores dificultades de acceso a la vivienda, históricamente el principal activo de las familias españolas. Así lo pone de manifiesto un reciente informe del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, elaborado en colaboración con el CSIC, que señala que se está produciendo un importante aumento de las desigualdades vinculadas a la vivienda, que afectan no solo al acceso a la misma, sino también a la distribución de la renta y del patrimonio. Sustentan esta afirmación en el hecho de que la renta mediana anual de los hogares propietarios es un 51 % superior a la de los hogares inquilinos: 32.120 euros frente a 21.335 euros, respectivamente, partiendo de datos del año 2022.Una diferencia que aumenta de manera sustancial, hasta casi cuadruplicarse, cuando se compara la renta de los arrendatarios con la de los arrendadores que poseen dos o más inmuebles en alquiler. Una de las razones, argumentan los autores, es que la vivienda estaría funcionando “como un canal de transferencia de renta desde los hogares con menores ingresos hacia los que más tienen”.El acceso a la vivienda amplía la desigualdad de riqueza más que la edadLos autores del estudio, coordinado por el investigador del CSIC Javier Gil, exponen también que la desigualdad es aún mayor si se comparan los patrimonios. Mientras que la riqueza neta mediana de los inquilinos es de apenas 2.217 euros, la de los propietarios de su vivienda principal asciende a 193.919 euros y se multiplica hasta 184 veces en el caso de los arrendadores de un solo inmueble residencial.Asimismo, el estudio asegura que ser o no propietario de una vivienda pesa más en la distribución de la renta y el patrimonio que la edad. El análisis, basado en los datos recogidos por la Encuesta Financiera de las Familias (Banco de España), constata un notable descenso del número de hogares propietarios de una vivienda en todas las franjas de edad, pero especialmente entre las más jóvenes. Así, si en el 2002 cerca del 67 % de los menores de 35 años residía en una vivienda de su titularidad, dos décadas después el porcentaje se había reducido al 32 %.En contraste, la riqueza de los menores de 35 años y la de los mayores de 64 años es de 11 veces, lo que lleva a los autores a afirmar que el ser o no propietario de un piso “divide más que la generación”, por lo que concluyen que la vivienda se ha convertido en “el principal eje” de reproducción de la desigualdad económica de España.
Los propietarios tienen rentas medianas un 51% superiores a los inquilinos
El acceso a la vivienda amplía la desigualdad de riqueza más que la edad








