Valencia es desde marzo la sede del Laboratorio de Gobernanza de la Inteligencia Artificial (IA) para la Humanidad de las Naciones Unidas. Se trata de una iniciativa surgida en el marco del primer diálogo global sobre la gobernanza de la IA, celebrado en septiembre del año pasado y promovido por los gobiernos de España y Costa Rica. El Ejecutivo de Pedro Sánchez trajo al país esta oficina tras donar tres millones de euros “para convertir las propuestas e iniciativas en hechos reales”, según dijo el presidente español en septiembre en la sede de la ONU.Ana García Robles (Madrid, 54 años) es la directora del laboratorio, que depende de la Oficina de las Naciones Unidas para las Tecnologías Digitales y Emergentes, UNDET. Cuando no tiene viajes internacionales, reparte su tiempo entre Valencia y Madrid, donde tiene varias reuniones. Por ejemplo, con el Ministerio de Transformación Digital y de la Función Pública, con quienes colaboran estrechamente. En su primera entrevista desde que asumió el cargo, esta ingeniera de telecomunicaciones se muestra optimista con la tarea que tiene encomendada: “Igual que las cumbres del clima de la ONU son el foro por excelencia para tratar la emergencia climática, la ONU también puede llegar a ser el lugar de discusión sobre la gobernanza de la IA”.Pregunta. ¿Qué es el laboratorio y cuál será su aportación?Respuesta. El laboratorio forma parte de la UNDET, que tiene su sede principal en Nueva York y cuenta con un pequeño equipo en Ginebra. Nuestra misión es movilizar redes de expertos en gobernanza de la IA, así como a gobiernos, organizaciones de la sociedad civil y empresas para conectarlos a todos y generar ideas. También vamos a hacer análisis de políticas en diferentes contextos geográficos, temáticos y tecnológicos. Este fin de semana hemos publicado dos documentos con los que queremos explorar y prototipar nuevas prácticas y herramientas cooperativas que nos ayuden a decidir cómo debe ser la gobernanza de la IA.P. ¿Cuáles son las conclusiones de los dos informes?R. Hemos abordado dos temáticas, que son la interoperabilidad en la gobernanza de la IA y las perspectivas del sector privado. Todos los países están desarrollando marcos regulatorios, estrategias nacionales, estándares, instrumentos voluntarios y enfoques institucionales muy diversos, lo cual es normal y legítimo. Eso genera fragmentación. Nosotros lo que proponemos es crear unos mínimos comunes y, sobre ello, que se construyan los diferentes marcos. P. ¿Cómo recomiendan hacerlo?R. Proponemos 14 líneas de acción, que empiezan con establecer unos mínimos innegociables a nivel mundial, que son los Derechos Humanos, y unos principios de seguridad que deberán ser acordados. Ese debate empieza esta semana en Ginebra con un nuevo diálogo global sobre gobernanza de la IA que continúa el de septiembre del año pasado. Entre las líneas de acción propuestas está la alfabetización en la gobernanza de la IA, es decir, que los distintos niveles de las administraciones, que son las que toman decisiones y manejan presupuestos, sepan de qué estamos hablando. También queremos que fluya el conocimiento académico sobre gobernanza de la IA y mapear las equivalencias entre las normas de distintos países, así como riesgos, obligaciones o políticas. Proponemos que la infraestructura pública digital sea más interoperable y que se creen más modelos de IA de interés público para fomentar la soberanía digital, así como que se lleven a cabo auditorías participativas y comunitarias como mecanismos legítimos de gobernanza. El segundo informe tiene que ver con las prácticas del sector privado. El diálogo global oficial que está en marcha en las Naciones Unidas es multiagente: participan en él jefes de Estado, ministros y representantes de la industria. Hemos hablado con empresas de todo el mundo, y de ahí han salido algunas ideas. Tanto la supervisión humana como la exigencia de responsabilidades son consistentes, y no existe un consenso claro sobre cómo gobernar los modelos más dinámicos.P. El gobierno de EE UU no parece dispuesto a hacer nada que encorsete a sus empresas. ¿Hasta qué punto cree que el contexto geopolítico actual es propicio para cerrar compromisos concretos?R. Es cierto que, en el actual contexto, la ONU está un poco en entredicho. Pero el laboratorio está alejado de cuestiones diplomáticas. Si en algún sitio se puede llegar a acuerdos globales es en las Naciones Unidas. El diálogo global sobre gobernanza de IA se aprobó por unanimidad en 2025, incluyendo EE UU. Eso hay que aprovecharlo, no existe otro de este nivel. Quizás sea una de las últimas oportunidades que tengamos para lograr un acuerdo global de mínimos en gobernanza de la IA. Le puedo decir que, por lo que observo, los países que a lo mejor parece que van por su lado sí están asistiendo a las reuniones. P. ¿En qué están de acuerdo los gobiernos?R. Lo que quieren evitar es que haya un conjunto muy grande de normas. Creo que hay que apuntar a unos mínimos, pero sólidos. El avance de las tecnologías es tan rápido que el trabajo debe ser continuo. Veo una energía positiva de muchos países hacia este diálogo global. P. Hay cuatro o cinco compañías que controlan más del 60% del mercado, por lo que parece difícil que las recomendaciones de la ONU salgan adelante sin su beneplácito.R. Estamos trabajando con varias de esas empresas. Lo que noto es que se fijan más en las oportunidades que en los riesgos. Lo importante es seguir trabajando con ellas y encontrar un punto de acuerdo. Creo que hay que establecer contrapesos. Por ejemplo, desarrollar infraestructuras privadas interoperables de ámbito totalmente público.
Ana García Robles: “Tenemos una de las últimas oportunidades para lograr un acuerdo global sobre IA”
La directora del Laboratorio de Gobernanza de la IA para la Humanidad de las Naciones Unidas, con sede en Valencia, confía en que el diálogo global abierto en torno a esta temática logre consensos de mínimos











