Ahora que las relaciones bilaterales entre España y México conocen un positivo proceso de reactivación y sintonía, vale la pena recordar, aunque no siempre se cumpla, el adagio de que hablando se entiende la gente. Siempre hay que hablar, porque solo así puede surgir la verdad.
En la segunda edición (1585) de la Historia general de las cosas de la Nueva España, uno de los documentos fundamentales para la reconstrucción de la historia y la cultura del México anterior a la llegada de los españoles, fray Bernardino de Sahagún escribió que en la primera versión del texto, de treinta años antes, “se callaron algunas cosas que fueron mal calladas”. Tal vez lo leyó Max Aub, exiliado en México durante muchos años. En su dietario escribió algo similar, en 1950: “Todo el problema reside en convencerse de que callar es mentir”.








