EditorialTreinta y cinco años después, la Constitución de 1991 sigue siendo el gran pilar de nuestro Estado de derecho. Urge protegerla.06.07.2026 21:55 Actualizado: 06.07.2026 22:28 Cada vez que arrecia la tormenta política es bueno recordar que, en un contexto sumamente complejo y desafiante, hace 35 años Colombia logró construir uno de los acuerdos más importantes de su historia reciente: la Constitución Política de 1991.Una carta que desde entonces ha servido como el principal soporte de nuestra democracia, de nuestras instituciones y de la defensa de los derechos de los ciudadanos. Esto último conviene recordarlo en un momento en el que no faltan quienes parecen olvidar que el respeto por las reglas de juego es la condición indispensable para la convivencia democrática.La entrevista concedida ayer a este diario por la presidenta de la Corte Constitucional, la magistrada Paola Meneses, es una valiosa oportunidad para reflexionar sobre el significado de nuestra carta magna. Como ella lo recuerda, durante estas tres décadas y media la carta ha sido la brújula institucional que ha permitido al país atravesar profundas crisis políticas, sociales y económicas sin romper el orden democrático. También ha dejado una enseñanza fundamental: el poder tiene límites, y ninguna autoridad, por legítima que sea, puede situarse por encima de la Constitución.Pocas transformaciones ilustran mejor ese legado que la acción de tutela. Millones de colombianos han encontrado en ella el mecanismo para reclamar medicamentos, acceder a tratamientos médicos, proteger su mínimo vital, defender su libertad de expresión, exigir educación, salvaguardar sus territorios o impedir arbitrariedades del Estado y de los particulares. Le permitió a la Constitución convertirse en una herramienta cotidiana de protección efectiva de la dignidad humana.La apropiación ciudadana de la carta política a través, sobre todo, de la tutela constituye, quizás, una de sus mayores victorias.No es casual que muchos de quienes participaron en la elaboración de la carta o en la construcción de su jurisprudencia coincidan en destacar ese legado. Como se recordó ayer en la apertura del Congreso Mundial de Derecho Constitucional en la Universidad Externado, convocado con motivo de esta efemérides.Desde luego, nada de ello significa que la Constitución sea perfecta o inmodificable. Después de 35 años existen instituciones que pueden actualizarse, mecanismos susceptibles de perfeccionarse y desafíos inéditos como la inteligencia artificial, el cambio climático o las nuevas formas de protección de derechos que exigirán respuestas actualizadas. Pero precisamente el valor de la carta de 1991 reside en que ella misma prevé los procedimientos para reformarse, adaptarse y evolucionar sin poner en riesgo los pilares esenciales del Estado social de derecho.Ese es, justamente, el mensaje que no debería perderse en esta conmemoración. La Constitución de 1991 no pertenece a un gobierno, a un partido ni a una corriente política. Pertenece a todos los colombianos. Eso implica asumir la responsabilidad de predicarla y protegerla. Y el deber de defenderla de los inconvenientes llamados a remplazarla con la intención de modificar el balance de pesos y contrapesos que ha evitado los abusos de poder y que ha garantizado la independencia de los poderes Legislativo y Judicial. Salvaguardarla es garantizar el triunfo de la democracia sobre los intentos de autoritarismo. Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.
Un pacto para salvaguardar
Treinta y cinco años después, la Constitución de 1991 sigue siendo el gran pilar de nuestro Estado de derecho. Urge protegerla.












