JAVIER SALVO/ATON CHILE ComentariosSEÑOR DIRECTOR:La reciente información entregada por el Ministerio de Salud, que da cuenta de 1.056 personas con alta médica que permanecen hospitalizadas por carecer de redes familiares, sociales o comunitarias que permitan dar continuidad a sus cuidados, evidencia un problema que trasciende lo hospitalario. Se trata de una brecha estructural en el sistema de apoyos y cuidados de largo plazo.Esta realidad también afecta al Sistema de Protección Especializada de niños, niñas y adolescentes. Existen jóvenes que ingresaron por graves vulneraciones de derechos y que, además, presentan discapacidad o problemas de salud mental que limitan significativamente su autonomía. Mientras son menores de edad reciben protección residencial; sin embargo, al cumplir la mayoría de edad debieran egresar del sistema, aunque persistan las mismas condiciones de dependencia y ausencia de redes familiares.Si bien el Servicio Nacional de la Discapacidad cuenta con programas residenciales orientados a favorecer la continuidad de estos cuidados, su cobertura resulta insuficiente. La falta de cupos, la inexistencia de oferta en algunas regiones y los criterios de elegibilidad dejan sin respuesta a personas que requieren apoyos permanentes.El problema, por tanto, no es el uso prolongado de camas hospitalarias, sino la ausencia de mecanismos efectivos de transición entre los sistemas de protección, salud y discapacidad.Mientras el Estado no garantice trayectorias continuas de apoyo para personas con dependencia funcional y sin redes familiares, seguiremos enfrentando las consecuencias de una misma omisión: la inexistencia de un sistema que asegure la continuidad de los cuidados más allá de la mayoría de edad.María Teresa SepúlvedaDirectora de Protección y Reinserción Fundación Ciudad del NiñoMás sobre:HospitalizadosSalud mentalMenores de edad