El centro de alta complejidad arrastra una deuda de 21.385 millones de pesos, condiciones laborales precarias y, ahora, el mayor recorte de fondos a un establecimiento de salud por parte del Gobierno de Kast. “Uno no puede cambiar las reglas a mitad del juego”, reclama el alcalde de Puente Alto

El hospital público Sótero del Río, al sur oriente de Santiago, es el más grande de Chile. En el ranking de mejores hospitales y clínicas de América Latina, elaborado por la consultora Intellat, se ubicó en el puesto 48 de 80 en 2025. Y, aunque ha retrocedido 27 puestos en los últimos dos años, es el primero del listado del país sudamericano. El único establecimiento de salud de alta complejidad para la Provincia Cordillera -algo más de 1,5 millones de habitantes- arrastra desde hace años un problema de caja. Su presupuesto real ha aumentado un 28% desde 2020, sin embargo, no ha sido suficiente y cada año ha gastado, en promedio, un 23,6% más de lo que le asigna la Ley de Presupuestos, según cifras del ministerio de Hacienda. Matías Toledo, alcalde de Puente Alto, el municipio en el que se ubica el recinto, señala a EL PAÍS que el hospital tiene fondos para funcionar hasta agosto, según le informó el Servicio de Salud Metropolitano Sur Oriente. El recorte de 3.182 millones de pesos (3,57 millones de dólares), comunicado a mediados de mayo por el ministerio de Salud, representa el 1,1% de su presupuesto operacional y también una preocupación mayúscula para sus funcionarios, que califican de “paupérrimas” las condiciones actuales y, aunque el Gobierno de José Antonio Kast insista en que los usuarios no se van a ver perjudicados, lo ven “inevitable”.