Hoy se practica una clase de yoga como quien pide comida a domicilio: reserva a un simple clic, ropa de marca y postureo de turno en redes sociales con asanas imposibles. Pero, en los a�os 70, mucho antes de que esta disciplina milenaria se adoptara en la cultura occidental del bienestar, estudiar y ense�ar yoga era un acto de contracultura, un aut�ntico salto al vac�o. Ramiro Calle (Madrid, 4 de septiembre de 1943) cuenta que le interes� con solo 16 a�os gracias a un amigo que viaj� a M�xico y le habl� de un m�todo para controlar la mente. "Siempre digo, aunque sea exagerado, que si no hubiera encontrado el yoga habr�a acabado en un hospital psiqui�trico, porque era un chico eternamente insatisfecho y aburrido".

Sus inicios y el centro ShadakTuvo la gran fortuna de que sus padres y hermanos le apoyaron incondicionalmente. Para poder viajar a la India hasta en 99 ocasiones a aprender de los mejores maestros y porque era imposible vivir solo dando clases. "Fund� un instituto de yoga a domicilio que se llamaba Asana y m�s tarde este lugar", recuerda en Shadak, su academia desde enero de 1971 en el primer piso derecha del n�mero 10 de la calle Ayala, donde sigue en activo los viernes, a sus 82 a�os.Reconoce que los �ltimos cinco permanece al margen de la vida p�blica, pese a las reincidentes peticiones. "Pens� que lo que es bueno para el ego es malo para el ser, y hab�a estado demasiado dedicado a congresos, sesiones todos los d�as, incluso los s�bados, presentaciones de libros, viajes...".Ahora sus d�as son simples: "Un paseo por el Retiro al que mucha gente se une, pr�ctica personal de yoga y meditaci�n, lecturas y estudiar, hacer algunos p�dcasts con el �nimo de difundir ense�anzas genuinas y mucho activismo para defender a los animales. Doy de comer a los gatos que vienen a pedirme", describe.Desaf�os del yoga en Espa�a y censuraNo fue f�cil construir una reputada carrera donde ha ense�ado a m�s de 600.000 alumnos, entre ellos, personajes muy conocidos y m�dicos. Se percibe que de estos �ltimos se enorgullece porque, en una Espa�a fuertemente tradicional y cat�lica, cualquier disciplina que viniera de Oriente se miraba con un enorme recelo. "Con la dictadura estaban prohibidos muchos libros, salvo los de yoga f�sico sobre posturas. Empec� a pedirlos en el extranjero, para informarme e investigar".�l tambi�n ha escrito muchos, es un autor verdaderamente prol�fico. En el �ltimo, Una buena mente (Ed. Integral) expone todo el conocimiento que ha adquirido a lo largo de su vida. "No me interesa un legado m�o, aunque me hayan ofrecido fundaciones, academias y macrocentros de yoga". De hecho, sin ning�n tipo de apego, acaba de deshacerse de decenas de art�culos suyos escritos en peri�dicos y revistas.Filosof�a de vida de un eterno aprendiz"En mi novela El Faquir, que ha tenido 25 ediciones, el protagonista dice que el deber de todo aprendiz es seguir aprendiendo. Y yo no soy ning�n gur� o maestro, sino un eterno aprendiz. Todo lo que la vida me ha regalado lo he intentado devolver a otras personas", reflexiona.Sin desear reconocimiento ni influencia, en la era de la inteligencia artificial incluso han creado un canal suplant�ndolo. "Salgo yo y es exactamente mi voz. Y todo lo que dice se intenta basar, al menos, en mis libros. Pero en lugar de hacerlo para ense�ar lo hacen para sus propios fines. Una usurpaci�n de identidad que la gente se cree", protesta. Para Calle, la �nica esperanza en esta etapa es volvernos m�s conscientes y compasivos. "Somos aspiradoras. Solo hay una diferencia con las m�quinas, que nosotros podemos darnos cuenta y cambiar. O quitamos la codicia y la ofuscaci�n para que surja la claridad y la generosidad, o no hay nada que hacer con esta sociedad egoc�ntrica", dice.El cambio mental frente al negocio actualLe recordamos que solemos pensar que estamos en el peor momento de la historia, pero siempre se sale adelante. Y prosigue: "A un alto coste: guerras, muchas muertes... Da igual las pol�ticas, los sistemas religiosos o filos�ficos, lo que hay que cambiar es la conducta mental". Pone un ejemplo: dependiendo de c�mo coloques las bisagras en una puerta, se abre hacia dentro o hacia fuera. "Hoy por hoy cambiar el exterior, entendido como colectivo, es imposible. Pero cada uno puede desarrollar su propia lucidez interior".El yoga es uno de los caminos para encontrarla pero, seg�n Ramiro Calle, "lo que hoy hacemos no es yoga, sino una calistenia ex�tica y, sobre todo, un negocio". Antes la gente se informaba m�s, ten�a una motivaci�n m�s espiritual que f�sica, comenta. "Lo peor son las empresas que han surgido en torno al yoga: todas esas que ofrecen cursos de 50 horas y te dan certificados". Esto surgi� en Am�rica y se ha expandido por todo el mundo, asegura, incluso tambi�n en la India, porque no hay una formaci�n reglada que sea universal. "Tiene que ser todo a trav�s del propio disc�pulo: un laboratorio viviente de s� mismo y, a trav�s de su propio aprendizaje, luego lo va transmitiendo a los dem�s. Es como un linaje, un gran �rbol con muchas ramas".Ve un lado positivo: la difusi�n, que hasta en el sitio m�s remoto del mundo se escucha la palabra yoga. En el opuesto, que creen hacer yoga, cuando es ejercicio, resume. A su juicio, falta tanto el control mental como la respiraci�n. "Sin meditaci�n no hay yoga: lograr la mayor inmovilidad del cuerpo para calmar la mente, serenar el esp�ritu e ir m�s all� de la conciencia ordinaria. Eso ha sido as� siempre, hasta que surgi� una fusi�n de culturismo con yoga". �Por qu�? "Porque la gente no quiere meditar, sino tener vigor, m�sculos y flexibilidad". Por eso anima a indagar y eliminar lo superfluo. "Rishikesh, una ciudad que yo visit� en los setenta, hoy es un circo. La gente va all� con su titulitis para que le den su diploma".Una reflexi�n para las nuevas generacionesEl yogui Ramiro Calle, en un momento de esta entrevista.JAVIER BARBANCHOSi tuviera que dar un consejo a alguien joven, �qu� le dir�a? "Que aprenda a aceptar lo inevitable, pero no con resignaci�n fatalista: si puedes mejorar algo, mej�ralo; pero si no puedes, ac�ptalo, y no a�adas sufrimiento al sufrimiento. Y, por otro lado, que valore lo esencial: no hay nada que valga m�s que un instante de paz". Calle opina que cuantas m�s cosas tenemos y m�s c�modamente vivimos, peor estamos. "El problema no es tener o disfrutar; el problema es que nos hacemos adictos a todo eso".Incluso la longevidad es un apego: "Queremos vivir m�s sin atender las cinco fuentes de energ�a: la alimentaci�n, la respiraci�n, el sue�o, el ejercicio, y el bienestar, que es serenidad mental y emocional. Si entiendes eso, cumples tu proceso e igual que vienes, te vas", afirma.De lo contrario, la ansiedad ser� eterna: "Espa�a es el pa�s donde m�s calmantes y ansiol�ticos se toman, porque la gente solo busca lo sensorial: comer en abundancia, tener much�simas relaciones sexuales; disponer de las mejores cosas para vestir, y as� sucesivamente. Se pone toda la energ�a en la diversi�n. Pero no nos damos de que eso no es paz interior". Resume en muy pocas palabras qu� es para �l equilibrio: "Mente clara, coraz�n compasivo".Sede: Shadak est� en la C/ Ayala, 10 (Madrid). Centro fundado en enero de 1971.Su rinc�n: El Palacio de Cristal es su 'oficina'.Trayectoria: Fue profesor de yoga de la Universidad Aut�noma e imparti� clases en TVE.�ltimo lanzamiento:Una buena mente est� editado por Integral y se puede comprar aqu�.