España comenzó el Mundial fría, como si estuviera perdida. Algo le faltaba al equipo de Luis de la Fuente, que había llegado a Estados Unidos, México y Canadá abrazado al cartel de uno de los grandes candidatos a levantar la copa en Nueva York. Era España, sí. Pero más lenta. Como si le faltara una marcha. Contra Cabo Verde, no estaba Nico Williams y solo se vio un ratito de Lamine Yamal, pero faltaba algo más. De la Fuente fue tocando piezas: colocó a Baena de extremo izquierdo, retrasó a Pedri y situó a Dani Olmo como mediapunta. Sin embargo, desde la expedición de la Roja en el Mundial se apuntaba a Rodri Hernández. Es decir, a la brújula de España. “No se le ve fino”, subrayaban desde el vestuario.A De la Fuente no le importaba. Al menos, eso demostraba tanto en los entrenamientos como en las ruedas de prensa. “Me parece insultante que se diga eso del mejor jugador del mundo. Es el mejor, incluso al 50%”, defendía el técnico. El seleccionador confía tanto en el jugador del Manchester City que a su relevo natural, Zubimendi, no le ha dado carrete todavía. El medio del Arsenal no ha jugado ni un minuto en el Mundial. Y eso que lo hace saltar a calentar. Sus compañeros, durante los ejercicios de preparación a orillas del campo, hasta se burlan de él. Al jugador del Arsenal no le hace mucha gracia. No dice nada. Sabe lo que hay: Rodri, Balón de Oro en 2024, capitán del equipo, protegido de De la Fuente.La confianza del entrenador, sumada al ritmo de competición, despertó al mejor Rodri. Superado el amargo trago frente a Cabo Verde en el estreno —lo reemplazó Nico Williams en el minuto 87—, Rodri no volvió a salir. Jugó los partidos completos frente a Arabia Saudí, Uruguay y Austria. También lo hizo ante Portugal. Y si en la goleada ante Austria Rodri ya había enseñado que España se parece a España cuando él toma el mando en el centro del campo, frente a Portugal sacó su mejor versión. Era el día: la batalla del centro del campo. La España de Rodri, entonces, se impuso a la Portugal de Vitinha.Un equipo que ya recuerda al de la Eurocopa, seguro en la zaga (no ha encajado ningún gol), contundente en ataque. Claro, con Rodri al mando. Y, para que a nadie le queden dudas, se llevó el MVP. “Hay que seguir haciendo las cosas bien, ilusionando a la gente para que siga con nosotros”, alcanzó a decir nada más terminar el partido, trofeo en mano.
Aparece Rodri, aparece España: MVP del partido contra Portugal, el jugador ha recuperado la finura poco a poco
El capitán de la Selección presenta su mejor versión y se impone a Vitinha en la batalla del centro del campo













