NoticiaOler comida Foto: Imagen generada por IA.PERIODISTA06.07.2026 14:11 Actualizado: 06.07.2026 14:11
El acto de acercar un alimento a la nariz antes de probarlo no es exclusivo de las personas. Una investigación de la Universidad Northwestern, en Estados Unidos, concluye que los ratones también realizan este comportamiento de forma intencional y que ambos comparten un mecanismo cerebral conservado a lo largo de la evolución para procesar los olores.Según informó 'Infosalus', con base en dos estudios publicados en la revista científica 'Science Advances', investigadores de la Universidad Northwestern analizaron el funcionamiento del olfato en humanos y ratones desde perspectivas complementarias. LEA TAMBIÉN Los resultados muestran que ambas especies recurren a una misma base neurofisiológica, relacionada con los componentes motores y rítmicos del cerebro, para interpretar los olores.Aunque el olfateo de un ratón ocurre en un tiempo mucho más corto que el de una persona, los investigadores observaron que el ritmo cerebral que organiza el procesamiento de la información olfativa es equivalente en ambos casos. Esto sugiere que el sistema sensorial se ha mantenido con características fundamentales similares durante la evolución de los mamíferos.El autor principal del estudio, John M. Barrett, profesor asistente de investigación en neurociencia de la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern, explicó que los ratones no solo realizan un olfateo aislado antes de comer, sino que acompañan ese gesto con movimientos de las patas, lo que demuestra que se trata de una acción voluntaria y no de un reflejo automático.Este gesto es rápido, preciso y deliberado. Foto:Imagen generada por IA.Cómo inspeccionan la comida los ratonesEl primer estudio surgió tras observar que los ratones, mientras manipulan los alimentos, los acercan brevemente a la nariz antes de continuar comiéndolos.Para analizar este comportamiento, el equipo desarrolló un sistema robótico con varias cámaras que permitió registrar de manera detallada los movimientos de los animales durante la búsqueda y el consumo de comida.Los investigadores comprobaron que los ratones sincronizan una única inhalación con el instante exacto en que el alimento llega a la nariz, coordinando al mismo tiempo el movimiento de las manos, la cabeza y la respiración. A diferencia del olfateo continuo que utilizan para localizar comida, este gesto es rápido, preciso y deliberado.Además, el estudio encontró que este comportamiento se intensifica cuando los animales manipulan alimentos menos apetecibles. Sin embargo, al alterar experimentalmente su capacidad para detectar olores, los ratones continuaron realizando el mismo gesto. Solo cuando los científicos inhibieron la actividad de la corteza motora, región vinculada con los movimientos voluntarios, el comportamiento desapareció. LEA TAMBIÉN Qué ocurre en el cerebro humano durante una inhalaciónEl segundo estudio se centró en comprender cómo los seres humanos logran identificar olores con precisión mediante una única inhalación. Para ello, los investigadores registraron la actividad cerebral de voluntarios sanos utilizando un método de alta precisión y mínimamente invasivo.Los resultados mostraron que una sola inhalación intencional genera en el bulbo olfatorio humano ondas cerebrales de baja frecuencia conocidas como oscilaciones theta, con una frecuencia de entre 2 y 8 hercios. Ese patrón coincide con el ritmo al que los roedores realizan sus olfateos.De acuerdo con los investigadores, estas oscilaciones ayudan a organizar la actividad neuronal más rápida que participa en el reconocimiento de los olores. En los roedores, el ciclo de olfateo y la actividad theta están estrechamente vinculados, mientras que en los humanos ambos procesos pueden distinguirse debido a que las inhalaciones son más lentas.Esto permite comprender mejor el funcionamiento del cerebro de los mamíferos. Foto:ISTOCKPosibles aplicaciones para la investigación médicaLos autores señalan que comprender el funcionamiento básico del sistema olfativo podría aportar información relevante para el estudio de enfermedades como el alzhéimer, el párkinson y algunos trastornos del espectro autista, en los que los cambios relacionados con el olfato suelen aparecer en etapas tempranas.El primer autor del trabajo, Andrew Sheriff, afirmó que identificar estos mecanismos conservados evolutivamente permite comprender mejor el funcionamiento del cerebro de los mamíferos y, a largo plazo, podría contribuir al desarrollo de herramientas para detectar o tratar alteraciones neurológicas.*Este contenido fue escrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de conocimiento público divulgado a medios de comunicación. Además, contó con la revisión de la periodista y una editora.JOS GUERREROREDACCIÓN ALCANCE DIGITALMás noticias Sigue toda la información de Cultura en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.







