“Nací en mayo de 1929. El 13 de diciembre de 1937, un grupo de soldados japoneses irrumpió en mi casa en el número 5 de Xinlukou, al este de la Puerta Zhonghua, en el sur de Nanjing. Asesinaron a siete miembros de mi familia sin motivo alguno: mi abuelo Nie Zuocheng (de más de 70 años), mi abuela (Nie Zhou, de más de 70 años), mi padre Xia Ting’en (de más de 40 años), mi madre (Xia Nie, de más de 30 años), mi hermana mayor Xia Shufang (16 años), mi segunda hermana mayor Xia Shulan (14 años) y mi hermana menor Xia Shufen (apenas mayor de 12 meses). Mi madre y mis dos hermanas mayores fueron violadas en grupo por los soldados japoneses. Yo, que entonces tenía 8 años, fui apuñalada tres veces y me desmayé. Finalmente desperté y sobreviví a la matanza junto con mi hermana menor de 4 años”.Este crudo testimonio corresponde a Xia Shuqin y ocupa un lugar destacado en el Memorial de las Víctimas de la Masacre de Nanjing, el cual La Tercera visitó gracias a una invitación del Ministerio de Comercio de China.Cada 13 de diciembre, China recuerda la entrada del Ejército imperial japonés en Nanjing (1937) y la masacre posterior que se extendió hasta marzo de 1938, en la que, según la versión oficial china, murieron unas 300.000 personas, y constituye uno de los episodios más oscuros de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico. Retrato de Xia Shuqin exhibido en el Memorial de las Víctimas de la Masacre de Nanjing. Foto: Fernando Fuentes Además, en la ciudad se produjeron aproximadamente 20.000 casos de violación, y cerca de un tercio de los edificios fueron incendiados, según detalla el diario oficial chino en inglés Global Times.Xia Shuqin fue la primera sobreviviente en viajar a Japón después de la guerra para denunciar las atrocidades de la Masacre de Nanjing, ciudad de la provincia oriental de Jiangsu, y la única que vivió para ver la victoria definitiva en una demanda contra Japón y recibir una indemnización.Herida abiertaPero a 88 años de la Masacre de Nanjing, la herida por ese episodio sigue abierta entre China y Japón. Especialmente, tras las declaraciones formuladas en noviembre pasado por la primera ministra nipona, Sanae Takaichi, sobre Taiwán. En esa oportunidad, la gobernante dijo que un eventual ataque chino contra la isla -que Beijing considera una provincia inalienable de su territorio bajo el principio de “una sola China”- podría situar a Japón en una “situación de crisis” y justificar una intervención de las Fuerzas de Autodefensa niponas.Beijing calificó las palabras de Takaichi como “extremadamente graves’ y respondió con una batería de medidas de presión económica y cultural, entre ellas avisos de viaje a Japón, restricciones a productos del mar japoneses y críticas al despliegue previsto de sistemas antimisiles en las islas Nansei.En este contexto, el portavoz de la Cancillería china Guo Jiakun reafirmó entonces que Beijing “no permitirá en absoluto que las fuerzas derechistas japonesas reviertan la historia, que fuerzas externas intervengan en la región china de Taiwán ni que el militarismo japonés resurja”.Incluso, coincidiendo con la última conmemoración de la efeméride, el Comando del Teatro Oriental de Operaciones del Ejército chino, cuerpo encargado de una eventual operación en Taiwán, publicó una imagen en la red social Weibo en la que se muestra un sable cortando una cabeza de un esqueleto que lleva la gorra del Ejército nipón.Retrato de Xia Shuqin exhibido en el Memorial de las Víctimas de la Masacre de Nanjing. Foto: Fernando Fuentes “Debemos alzar en todo momento el gran sable del sacrificio de sangre, cortar con determinación cabezas sucias, no permitir jamás que el militarismo vuelva a resurgir ni permitir que la tragedia histórica se repita”, señaló el Comando en la publicación.Seminario en TokioPor su parte, a fines de mayo, el ministro de Defensa de Japón, Shinjiro Koizumi, rechazó las acusaciones de un “nuevo militarismo” por parte de Tokio y criticó a China por la rápida expansión de sus Fuerzas Armadas con escasa transparencia, poniendo de relieve las crecientes tensiones entre ambos países.China sigue aumentando su gasto en defensa a niveles elevados, señaló Koizumi durante el Diálogo de Shangri-La en Singapur, y añadió: “El enfoque exterior y las actividades militares de China son motivo de seria preocupación tanto para Japón como para la comunidad internacional”.Las crecientes tensiones entre ambos países por Nanjing quedaron en evidencia nuevamente ese mismo mes, cuando el diario japonés Sankei Shimbun informó sobre un seminario celebrado en Tokio bajo el lema “Cómo librar la guerra histórica con China”, en donde los participantes afirmaron que, si bien el sitio web del Ministerio de Asuntos Exteriores nipón declara actualmente que “el gobierno de Japón cree que no se puede negar que tras la entrada del Ejército japonés en Nanjing en 1937, se produjeron asesinatos de no combatientes, saqueos y otros actos”, rechazaron dicha formulación, alegando que la postura de la Cancillería de su país es inconsistente con las descripciones que se encuentran en los materiales históricos japoneses que cita.Además, afirmaron que los documentos no indican explícitamente que el antiguo Ejército japonés llevara a cabo masacres organizadas de civiles, consigna el Global Times.Campana junto a una leyenda que recuerda las 300.000 personas que murieron en la Masacre de Nianjing, según la versión oficial china. Foto: Fernando Fuentes “Algunos legisladores japoneses antichinos y grupos de derecha han adoptado desde hace tiempo una postura negacionista respecto a atrocidades como la masacre de Nanjing, organizando repetidamente eventos para amplificar estas narrativas. A medida que el clima político y social de Japón se inclina cada vez más hacia la derecha, estas opiniones se vuelven cada vez más evidentes”, declaró al periódico Xiang Haoyu, investigador del Instituto Chino de Estudios Internacionales.Según Xiang, con motivo del 80 aniversario del inicio de los Juicios de Tokio (1946), el renovado intento de cuestionar el veredicto histórico sobre los crímenes de guerra de Japón, incluida la Masacre de Nanjing -un crimen confirmado durante los Juicios de Tokio-, demuestra un intento de las fuerzas de derecha japonesas de revocar conclusiones históricas establecidas y desafiar el orden internacional de la posguerra, y añadió que tales intentos han sido una característica constante de la agenda política de la derecha japonesa.“El discurso de la derecha sobre la masacre de Nanjing se centra en difamar a China y, al mismo tiempo, cultivar una narrativa de victimización que alega que Japón fue perjudicado durante los Juicios de Tokio. Esto pretende avivar la hostilidad hacia China y allanar el camino para la revisión de la Constitución pacifista y el resurgimiento del militarismo”, complementó Lü Chao, experto de la Academia de Ciencias Sociales de Liaoning. De “masacre” a “incidente”En junio, la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Mao Ning, instó a Japón a afrontar y reflexionar profundamente sobre sus crímenes de guerra, afirmando que la Masacre de Nanjing fue una atrocidad brutal cometida por el militarismo japonés y que no debe ser distorsionada.Mao hizo estas declaraciones en respuesta a informes que indican que la ciudad de Nagasaki planea completar la actualización de los paneles de la exposición del Museo de la Bomba Atómica de Nagasaki antes de 2026, y que se espera que la terminología relacionada con la Masacre de Nanjing, en la que murieron muchos civiles y prisioneros de guerra, cambie de “masacre” a “Incidente de Nanjing”.China on Friday urged Japan to deeply reflect on its war crimes and make a clean break with militarism, saying history must not be overturned after reports that the city of Nagasaki planned to alter references to the “Nanjing Massacre” as "Nanjing Incident” in the updating of… pic.twitter.com/bT5rTbMchl— Global Times (@globaltimesnews) June 5, 2026