Clara Muzzio respondió con un extenso posteo en X a la ola de críticas que generaron sus declaraciones de la semana pasada, cuando calificó a la Educación Sexual Integral (ESI) como “una trampa mortal” y al aborto como “la cultura de la muerte”. En el texto, la funcionaria denunció haber recibido, junto a su familia, mensajes que le “deseaban la muerte”, y sostuvo que la reacción en su contra estuvo protagonizada por “periodistas, legisladores y usuarios de redes sociales”.

Según su relato, la frase que desató la controversia —“hay dos sexos, masculino y femenino”— no debería haber generado semejante nivel de hostilidad si se tratara solo de una afirmación biológica. Para Muzzio, la magnitud de las respuestas confirma que esa definición tiene, para quienes la cuestionan, “un enorme significado político” que no están dispuestos a discutir. Interpretó las críticas no solo como un ataque personal sino como la búsqueda de “una sanción ejemplar” que funcione de advertencia para desalentar cualquier cuestionamiento futuro a las políticas de identidad de género.

La vicejefa insistió en que su postura no implica juzgar la orientación sexual de nadie ni contradice la igualdad ante la ley, pero remarcó que adoptar la definición biológica del sexo sí pone un límite al paradigma identitario que disocia la identidad de género del sexo biológico. En esa línea, calificó a las políticas de identidad de género como un “dogma” que se pretende imponer como verdad incuestionable pese a definirse a sí mismo como una construcción social, y que, por lo tanto, según su razonamiento, podría debatirse o modificarse.