Las declaraciones de la vicejefa de Gobierno porteño, Clara Muzzio, en contra de la Educación Sexual Integral (ESI) desataron una fuerte controversia en el escenario político de la Ciudad de Buenos Aires. La compañera de formula de Jorge Macri calificó a la ESI como una "trampa mortal" que "destruye la cabeza de los niños", argumentando que se instaló una "ideología siniestra" en las aulas. La funcionaria aseguró que la normativa ha incorporado una supuesta "ideología de género" que "perdió" y desinformó a los menores en edad temprana, vinculando a su vez la baja natalidad con lo que llamó "la última ola del feminismo radical".

Muzzio insistió en posturas marcadamente biológicas al afirmar que "hay dos sexos, el masculino y el femenino, y uno nace con eso", lo cual fue interpretado por la oposición y activistas sociales como una negación explícita de las identidades de las personas trans y las diversidades. Este endurecimiento discursivo expone el giro ideológico y el posicionamiento actual del PRO y el macrismo apuntando a un electorado porteño, que en estos momentos acompaña activamente la agenda cultural de los sectores libertarios.

Tras años de participar en actividades de la comunidad LGBT+ o de promover a Buenos Aires internacionalmente como una capital de la diversidad, la cúpula ejecutiva comandada por el primo de Mauricio Macri decidió alinearse con el discurso de la nueva derecha conservadora que busca dar una "batalla cultural". Críticos de diferentes vertientes señalan que el oficialismo de la Ciudad utiliza políticamente estos cuestionamientos para sintonizar con la retórica del Gobierno nacional conducido por Javier Milei, debilitando en la práctica el presupuesto, el financiamiento de capacitaciones docentes y los recursos institucionales asignados a la protección de los derechos de las infancias y las minorías.