Donald Trump está a punto de subirse al Air Force One para viajar a la cumbre de la OTAN en Ankara. Allí se encontrará con el primer ministro canadiense, cuyo país a menudo dice que debería ser el estado 51 de EEUU. Y también con el canciller alemán, Friedrich Merz, a quien ha insultado por las críticas a su guerra unilateral en Irán. Asimismo, se verá las caras con Keir Starmer, a quien a atacado por las resistencias iniciales del primer ministro británico a dar apoyo logístico a EEUU para sus bombardeos ilegales sobre Irán. También se verá con la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, a quien le quiere quitar Groenlandia.
Y, por supuesto, se verá con el presidente español, Pedro Sánchez, con quien mantiene una tensa relación por el rechazo español a asumir el 5% del PIB en gasto militar.
“Me ha decepcionado Italia”, ha dicho Trump, “me ha decepcionado el Reino Unido. Nos ha decepcionado Alemania y Francia. Nos han decepcionado la mayoría de ellos. España es un auténtico desastre. España es terrible, no quieren pagar nada”.
“Nos decepcionaron”, ha insistido Trump ante su soledad en la guerra unilateral que desató sobre Irán: “No necesitábamos ayuda alguna, los arrasamos, literalmente, en la primera semana. Pero habría estado bien que nos hubieran dicho: 'Nos gustaría ayudar”.










