Inglaterra ha hecho justicia esta noche. Así lo ha sentido el seleccionador Thomas Tuchel tras derrotar a México (2-3) en el Estadio Azteca, el escenario del partido en que cayeron ante Argentina con dos goles de Diego Maradona, hace 40 años. Tuchel ha reconocido una “intensa presión” del estadio, tanto por la afición como por la altura a 2.240 metros sobre el nivel del mar. El vestuario de Inglaterra se marcha “exhausto” del Estadio Azteca, pero también convencido de haber superado una de las pruebas más exigentes del Mundial. La victoria sobre México (2-3), uno de los anfitriones del torneo que no había recibido un gol hasta este partido, clasifica al equipo a los cuartos de final, donde se enfrentará a Noruega el próximo sábado en Miami.El vestuario de Inglaterra se marcha “exhausto” del Estadio Azteca, pero también convencido de haber superado una de las pruebas más exigentes del Mundial. La victoria por 3-2 sobre México, uno de los anfitriones del torneo, clasifica al equipo a los cuartos de final, donde se enfrentará a Noruega el próximo 11 de julio en Miami.En los días previos se habló mucho de las posibles tormentas, el peso del Azteca y el posible desgaste físico de los visitantes por la altitud. Inglaterra ha superado todas esas pruebas. México dominó los primeros minutos, tuvo las oportunidades más claras con un cabezazo de Raúl Jiménez que Jordan Pickford desvió y un disparo lejano de Luis Romo, pero Inglaterra aprovechó a sus “especialistas”, como los ha llamado. Jude Bellingham firmó un doblete del que México ya no se pudo reponer.Tuchel ha destacado el carácter de su equipo para sobreponerse. “Estoy muy orgulloso. Lo necesitábamos todo. Fue muy difícil. En los momentos en que pensábamos que tomábamos impulso, sufríamos reveses. Esta es la mentalidad adecuada. Cuando las cosas se ponen difíciles, nunca se rinden, nunca pierden la fe. Fue un paso más”, ha dicho. El técnico alemán reconoce que las condiciones llevaron a sus futbolistas al límite: “La lección más grande es que este equipo tiene la mentalidad y la fuerza que necesita”, ha dicho.Tuchel también se ha dicho inconforme con algunas decisiones arbitrales, entre ellas el penalti señalado a favor de México y la temprana tarjeta amarilla para Declan Rice. Sin entrar en polémicas, sostuvo que el equipo tuvo que aceptar esas circunstancias y seguir adelante. “Tuvimos un contratiempo y no pudimos hacer nada para cambiar la decisión del penalti, pero es lo que pudimos hacer”, ha asegurado. Ha evitado hablar más allá del juego ante Noruega, que eliminó a Brasil este domingo con un doblete de Haaland, que ha hecho una exhibición en cada partido: “No hablaré de la semifinal si estoy en cuartos apenas”. Los jugadores, por su lado, se han dicho aliviados tras el que consideraron como el mayor desafío del torneo. El defensa Dan Burn ha dicho que el encuentro fue “surrealista” y aseguró que jugar en el estadio mexicano, con la altitud y el apoyo de la afición local, había representado la prueba más dura para Inglaterra. “Es uno de los mejores estadios en los que he jugado”, ha dicho. Jude Bellingham, autor del doblete y nombrado jugador del partido, también ha destacado el significado de jugar en un escenario histórico: “México fue un equipo muy fuerte, juegan con mucho corazón y el último par de días aquí han sido increíbles y el estadio azteca, un lugar histórico ha sido un honor jugar contra ellos”, ha asegurado. “Es un orgullo ser parte de un equipo inglés”. Y ya piensa en el siguiente desafío: “No podemos esperar para enfrentar a Noruega. Está Haaland, tienen mucha calidad, será un partido muy difícil otra vez para nosotros”.El capitán Harry Kane, después del encuentro, también ha descrito el juego como “De locos”. “Parecía que todo estaba en nuestra contra, pero encontramos la forma de ganar. Apenas puedo hablar, solo me quedó voz para celebrar”, dijo el delantero inglés completamente afónico.
Inglaterra sobrevive al Azteca y ya piensa en Haaland: “Este equipo tiene la mentalidad que necesita”
Thomas Tuchel elogia el carácter de sus jugadores tras eliminar a México en un duelo marcado por la altura, la lluvia y la presión del Estadio Azteca










