Estoy segura de que, en estos últimos años, más de uno habrá respondido “Isa Calderón” a la pregunta: ¿Con qué persona, viva o muerta, te tomarías una caña? Yo, que he tenido el placer de tomarme una caña con ella (dos, de hecho), diré que da lo que promete: una conversación lúcida y en un volumen más alto de lo que marca la convención social, cosa que es de agradecer en este momento aletargado en el que todo el mundo parece hablar en cursiva. Isa Calderón (Madrid, 43 años) es guionista de profesión y agitadora por vocación, todos la conocemos por ser la mitad de Deforme Semanal –faro de la actualidad, de la cultura y del feminismo– y, los más enterados, por su pasado youtuber con las Reviews fuertecitas. Además, se acaba de estrenar como actriz en la nueva serie de Filmin, Millennial Mal, de Lorena Iglesias. Incansable e imbatible, no tiene intención de irse a ningún lado y tampoco parece que la vayan a echar: “Lo que me respalda a mí es que, como soy una persona muy histriónica, me tienen pavor. Y me encanta”. No se le pueden poner puertas al campo; a Isa Calderón, menos. Pregunta: A mí me gustaría saber qué hay que hacer para darle miedo al establishment. Respuestas: Yo sé perfectamente que les doy miedo porque se piensan que estoy loca. Yo no estoy nada loca; soy visceral. Pero se piensan que estoy loca y saben perfectamente que puedo tener una respuesta furibunda. Soy amable, muy amable, y creo que muy buena persona, pero claro, en este momento del feminismo en el que estamos, que ellos ven que esta ola nunca se termina de terminar, llega esta que no se ha hartado de nada porque, claro, sigue siendo una mujer, y todo el mundo la odia, y está loca y entonces es como… “bueno, ¿qué le vamos a decir?, ¿qué le vamos a decir esta señora que está tranquila haciendo esto?” Esto le pasa, por ejemplo, mucho a La Pringada, que es amiga mía y que también es incancelable. A mí me han intentado cancelar muchas veces por mis movidas, pero yo veo que ya lo intentan menos conmigo que con otras. P: Siento que ahora mismo el feminismo ha vuelto a tener esa connotación sucia de pesada, de aburrida, de fastidio… ¿cómo estás viviendo esta recesión del concepto? R: Pues con una indignación impresionante, y voy a poner de ejemplo lo del Papa… La izquierda ha intentado instrumentalizar el discurso feminista en contra de Vox, pero claro, luego llega este hombre al Congreso y dice esas cosas antiabortistas después de defender la inmigración y se tiran aplaudiéndole 6 minutos… Y entonces yo me cabreo mucho, mucho, mucho, pero sobre todo me cabreo porque quieren que ya se termine el feminismo, y nunca se termina, y no se va a terminar, ¿cómo se va a terminar? P: ¿Nunca se va a terminar en el sentido de que nunca nos vamos a callar o de que nunca lo vamos a conseguir? R: La escritora Vivian Gornick decía que los movimientos revolucionarios tienen picos, por eso está la primera ola, la segunda, la tercera… En nuestra adolescencia en los 90 decía: “¿Feminista? Pero qué dices, si yo puedo trabajar, ¡tengo derechos!”, no tenía ningún tipo de cultura sobre eso. Y luego volvió, repuntó, ¡pam! Y han pasado 10 años y no se va, no se va, no se va, no se va, lo intentan, pero no nos vamos. P: ¿Estamos en un momento de estancamiento en las políticas feministas que nos puede jugar a la contra? R: Ahora mismo está más que nunca resignificado lo que es el bien y lo que es el mal, aquí ya no hay gris: es la España polarizada. Están conviviendo un discurso súpermegaprogre que ha hecho que como reacción vengan la ultraderecha y los discursos horrorosos, pero están conviviendo a la par. Lo que pasa es que creo que está ganando el mal absolutamente. P: ¿Alguna vez llegaste a creer que estábamos a punto de conseguirlo? R: Sí, hubo un momento –que fue cuando nosotras empezamos con Deforme Semanal– que estábamos a tope. Al 8M fue hasta Ana Rosa Quintana, que bueno… pero dijeron: “venga, vamos a ser feministas liberales y feministas blancas porque somos empresarias y todo eso”… Pero sí, yo pensaba que esto lo íbamos a sacar de alguna manera, pero qué coño, nada. P: ¿Y cuándo te diste cuenta de que no lo íbamos a sacar? R: Yo muchas veces me doy cuenta de si va a ganar la izquierda o no mirando los shares de los informativos. Cuando ya empecé a ver que ganaba Antena3 a Televisión Española dije: ya está. Y eso que nadie de nuestro universo ve la tele, pero sí es un indicador de algo. Hasta hace poco pensaba que sí que iba a ganar la izquierda. Pero ahora no estoy nada esperanzada. Y también esta cosa de repunte católico kitsch: llegó Rosalía y nos lo tomamos como una especie de idea heteropesimista, con ese concepto que ahora está súper de moda de “me han hecho polvo y entonces me refugio en la espiritualidad”... Rosalía, te quiero mucho, pero con esto no has ayudado en absoluto a la gente joven que te sigue. P: ¿Qué opinas de este concepto del heteropesimismo? R: Yo estoy ahí. P: Pero el heteropesimismo es rendición, tú eres más combativa. Y tú eres más follonera. R: Te hablo en cuanto al amor. Soy completamente heteropesimista porque llevo 3 años soltera y estoy genial soltera, de verdad que no es una pose. Que hay tíos geniales y no sé qué… pero cada año, por supuesto, pido más y todas esas cosas. Soy muy exigente, quizá, y ya no tengo esa idea romántica y todas estas mierdas. P: Entonces tú no eres heteropesimista; eres heteroexiliada, porque dentro de esa nulidad en lo relacional has construido tu vida aparte, no vives con en esta cosa de “tengo que conseguir una pareja antes de que llegue el frío invierno”. R: No, total. Mira, tengo un amigo que trabaja en Presidencia y me contó que hace poco sacaron una estadística que decían que las mujeres tienen más miedo a estar solas que a morirse, tía. Y yo es una cosa que no puedo entender... Puedo entender el trabajo que conlleva que de repente ahora mismo yo esté así de bien, porque yo he hecho mucho trabajo, pero no es ningún mal trago estar sola y llegar a estar bien. De hecho, creo que es fundamental para, a partir de aquí, tomar buenísimas decisiones. P: Siento que lo que dices es, tristemente, muy complicado en el siglo XXI, especialmente en estos años. Parece que la propia pulsión de la vida te empuja a emparejarte para sobrevivir. Sin ir más lejos, para poder costearte un alquiler sin tener que compartir piso con otras personas. R: Tienes razón. Estamos en el momento más neoliberal, creo, de toda mi existencia. Tengo 43 años y creo que de verdad nos ha ganado el capitalismo en todo. Pero también yo hablo desde el privilegio de tener 43, de tener mi dinero, mi entorno... Tengo una suerte, tía, porque todo mi entorno son mujeres heterosolteras, maricones, bolleras... Casi todos estamos solteros y solteras y, las que no, su vida no gira en torno a la pareja. Es que somos un grupo muy guay en ese sentido, qué suerte tenemos. P: ¿Te consideras guay? R: Sí, me ha costado mucho tener autoestima y seguridad por mi propia personalidad, porque siempre tenía miedo de pasarme, pero es que mi personalidad es la que es. Y vaya, como ya estoy segura de mí misma, pues digo, mira, tía, pues claro que eres guay, eres superguay, y superdivertidísima, lo más importante. P: También eres superculta, ¿estamos en un buen momento cultural? ¿Se están escribiendo buenos libros? ¿Se están haciendo buenas películas? R: Mira, yo normalmente no leo actualidad y en cuanto al cine… bueno, últimamente no se está haciendo buen cine. Salvo en España, que sí que ha habido de repente muchas directoras muy guays y hablando de cosas muy interesantes, pero espero que esto no se termine, porque me da la sensación de que está a punto de terminar, no sé por qué. Y en ese sentido sí que pido que les den más oportunidades a las jóvenes y a los jóvenes para hablar de sus cosas, de su mundo… Mira, yo qué sé, la serie de Lorena Iglesias (Millennial Mal), me parece que es la primera que ha tratado algo interesantísimo, nuevo, refrescante y que no está trillado, que es la transgeneracionalidad: de los Z a los millennial, tías jóvenes, cosas nuevas…. Me parece el temón. La van a copiar 100%. P: ¿Y qué crees que va a trascender? ¿Cómo se recordará el 2026? R: Una sociedad completamente influenciada por el individualismo, el neoliberalismo y el yo. P: Entonces creo que nadie recordará especialmente esta época, como persona que ha vivido los 90, ¿te quedarías con esa década antes que con los años de 2020? R: Años anteriores son muchísimo más interesantes que el 2026, 2025, 2024, 2023... Y posiblemente también que el 27, 28, 29, 30... Esta época no es nada interesante. Pero te voy a decir una cosa que, aunque suene supercursi, es verdad: yo siempre he estado muy politizada, vengo de una familia muy de izquierdas y además les he salido más radical aún, y te juro que a mí el feminismo me ha salvado la vida, tía, es que te lo digo muy en serio. Nosotras no vivíamos para nada concienciadas con las violencias, Lucía (Lijtmaer) y yo lo hemos hablado de esto: nos hacíamos las pick-me, vistiendo todas como Kurt Cobain, queriendo gustar a los tíos por ser más masculinas, todas con la idea del amor todo el día metida en la cabeza… Es verdad que teniendo amigas y siendo muy sororas y todo lo que tú quieras, pero buscando siempre la validación de los tíos, un sufrimiento terrorífico… Prefiero estar ahora como estoy, habiendo vivido y experimentado la edad y todo lo que me ha venido con los años. Sí, prefiero estar como ahora, soy mucho más feliz. Yo de joven no era feliz, no encontraba mi sitio. P: Como persona de 27 años te diré que yo creo que tú has hecho escuela. Me lo decía ayer también María Guerra, que somos muy amigas, ella fue mi jefa, me dice: “Tú eres la mejor, cuando voy a firmar cosas de negocios pienso: ¿qué haría Isa Calderón?" Tendría que ser yo la que le dijera que es una referente absoluta, que lo es, vamos, una señora crítica cinematográfica que está abriendo camino en un mundo increíblemente machista… Ella es la hostia. Tiene una personalidad con la que yo me siento muy identificada: muy histriónica, muy fantástica, muy irreverente… quiero ser esa persona cuando tenga la edad de María, totalmente. P: ¿Y quién dirías que hizo tu escuela? R: Es que nosotras hemos crecido, como te decía, sin grandes referentes femeninos en lo audiovisual… Te diría que lo fueron más las mujeres que he tenido a mi alrededor. Luego, claro, he leído a tías increíbles, por ejemplo, Vivian Gornick, que es mi escritora favorita.
Isa Calderón: “Yo de joven no era feliz, no encontraba mi sitio”
Con la serie ‘Millennial Mal’, Lorena Iglesias e Isabel Calderón retratan la guerra fría entre generaciones con ironía pero sin caer en superioridades morales







