Italia ha incorporado al patrimonio público uno de los conjuntos más importantes de la pintura etrusca conservados hasta la actualidad. Los célebres frescos de la Tumba François, adquiridos este año por el Ministerio de Cultura italiano por 15 millones de euros, ya pueden contemplarse en el Museo Nacional Etrusco de Villa Giulia, en Roma. La operación culmina más de un siglo de intentos del Estado italiano por incorporar este monumento a las colecciones públicas y supone una de las adquisiciones patrimoniales más relevantes realizadas por el país en 2026.

Descubierta en 1857 por el arqueólogo francés Alessandro François en la necrópolis de Ponte Rotto, en Vulci, la tumba permaneció durante más de un siglo vinculada a la familia Torlonia, una de las grandes sagas nobiliarias italianas. Sus frescos fueron separados del monumento en 1863 y pasaron a integrar la colección privada familiar, mientras que los objetos hallados en su interior quedaron repartidos entre el propio François, otros investigadores e instituciones. Desde comienzos del siglo XX, el Estado italiano trató de reincorporar este excepcional ciclo pictórico al patrimonio público hasta culminar ahora su adquisición definitiva.