Antes de que se abra el telón y Bartolito aparezca en escena, algo empieza a ocurrir. Un niño reconoce una melodía. Otro se levanta de su asiento. Un padre tararea una canción que quizá escuchó por obligación muchas veces en casa, pero que ahora, frente al escenario, adquiere otro sentido. Para Maximiliano Córdoba, director general de “La Granja de Zenón”, la verdadera magia del espectáculo en vivo es permitir que los adultos entren, aunque sea por una hora, al mundo emocional de sus hijos. Conforme a los criterios deTipo de trabajo: Entrevista